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¿Por qué es tan difícil despedir a nuestra mascota?


Para muchos, sus mascotas son sus ángeles. En ocasiones, los familiares y amigos podrían no darse cuenta de lo importante que era su animal para usted, o la intensidad de su dolor por la pérdida de su mascota. Ante esas situaciones, lo más importante es que sea honesto consigo mismo -y con los demás- sobre sus sentimientos.

Si la desesperación crece, hable con alguien que esté dispuesto a escucharlo. Hable sobre su tristeza, pero también sobre los momentos divertidos que usted y su animal pasaron juntos, las actividades que disfrutaban y los recuerdos significativos para usted.

Estas son algunas de las etapas por las que atraviesan las personas.

1. RECHAZO

La falta de voluntad para aceptar el hecho de que el animal ha muerto, o que esa muerte era inevitable.

2. EL ENOJO Y LA CULPA:

Usted puede sentirse culpable o culpar a los demás por no haber detectado la enfermedad a tiempo, por no haber hecho algo pronto, por no haber sido capaz de pagar otros o más tratamientos.

3. LA DEPRESIÓN:

En ocasiones podría preguntarse si podrá seguir adelante sin su mascota. La respuesta es sí, pero usted debe comenzar por aceptar la muerte de su animal. La resolución se presenta cuando usted ya puede recordarla sin sentir la aflicción que tenía al principio.

Foto | Colprensa | LA PATRIA

¿Debería tener otro animal?

Para algunos, el pensamiento de tener a otro animal puede parecer insoportable. Esos sentimientos se irán con el tiempo. Para otros, un nuevo animal podría ayudarles a recuperarse de su pérdida de manera más rápida. Así como la aflicción es una experiencia personal, la decisión de cuándo aceptar a un nuevo animal a su vida, si se presenta la oportunidad, también es personal. Si un familiar tiene dificultades para aceptar la muerte del animal, el traer un nuevo animal antes de que esa persona haya resuelto su aflicción, puede hacerle sentir que usted cree que la vida del animal muerto no merece la aflicción que aún está sintiendo. Por eso todo tendrá su tiempo, y aunque nunca podrá reemplazar al animal que perdió, usted puede encontrar a otro para compartir su vida.

Foto | Colprensa | LA PATRIA


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