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Cultivo de lechugas con agricultura limpia, experiencia de Raíz Viva en Villamaría


MARGARET SÁNCHEZ

LA PATRIA MANIZALES

Fresca como una lechuga, dice el dicho. Y si además de ser fresca la cultivan con prácticas limpias, mejor.

A eso le apuesta desde hace dos años el emprendimiento Raíz Viva, ubicado en la vereda La Florida (Villamaría). Allí siembran hortalizas y frutas con sistemas de hidroponía y agricultura limpia, donde se controlan variables ambientales y buscan ser rentables y eficientes con la ayuda de la tecnología.
Entre los soportes, o tutorados, que sostienen los nueve niveles de tubería donde se siembran las plantas, ahora cubiertos por lechuga verde crespa, el agrónomo de la Universidad de Caldas Camilo Medina Ramírez saca de un vaso una planta de 200 gramos, expone su raíz enredada en sustrato de cáscara de coco para mostrar cómo se conserva húmeda y la regresa a su sitio.

El invernadero donde están instalados los tutorados aprovecha el agua controlada, la corriente de aire y la luz solar, indispensables para la hidroponía. Esto se comprueba al guardar silencio para escuchar cómo circula el agua por las mangueras y observar cómo la luz solar se refleja en cada rincón, aunque en el exterior sea un día nublado.

El agrónomo explica que se trata de agricultura limpia porque implementa fuentes orgánicas para los sustratos, desinfecta el agua con microbiología y la reutilizan. Precisa que no es orgánica porque usa componentes químicos como fertilizantes y fuentes derivadas del petróleo como nitrato de calcio y de potasio, pero enfatiza que no aplican pesticidas.

Tecnificado

La tecnología y el estudio son elementos que engranan el modelo de agricultura que desarrolla Camilo, quien es catedrático en el programa Universidad en el Campo. En sus cultivos implementa un sistema de riego con sensores, de densidad poblacional y manejo de siembras y cosechas.

A sus tres empleados los motiva para que asistan a capacitaciones, al igual que a sus estudiantes de carreras técnicas y tecnológicas, a quienes les dice: “El agro es el futuro inmediato. No sé qué nos falta, si apoyo económico y estatal, mercado, o si algo estamos haciendo mal, pero hacer nada es peor”.

Conozca detalles de la experiencia de Raíz Viva en el uso de tecnología y prácticas de agricultura limpia en el cultivo de lechugas.

Hidroponía

Del latín hidro, agua; ponos, trabajo. Trabajo con agua, en un equilibrio con el oxígeno. “Si hay mucha presencia o ausencia de uno de estos dos componentes no hay una relación simbiótica de la planta con el ambiente y se morirá”, indica Camilo. Agrega que si hay agua que no absorbe la planta, se saca del sistema para que tome aire, así estarán en constante trabajo agua y oxígeno.

El experto explica que en Raíz Viva se aplican dos sistemas de hidroponía:
* New Growing System (Nuevo sistema de cultivo):
la raíz está expuesta, aislada del suelo, y se comercializa con ella. En los puntos de venta permanecen hidratadas y frescas durante más tiempo. “Una lechuga de suelo, a la que se le arranca la raíz, dura entre dos y tres días. Una con la raíz, entre cinco y seis”.
* Nutrient Film Technique (Técnica de la película de nutriente): se utilizan sustratos. En el caso de las lechugas, contiene una parte de cascarilla de coco con otros nutrientes, que conservan la humedad. La raíz se integra y la planta está sana y vigorosa, se previenen y controlan enfermedades, porque el agricultor selecciona y desinfecta los componentes que mezcla.

Sistema de riego

Es cerrado, el agua circula, así que no se malgasta. Hay una bomba principal que la dirige al módulo que necesita hidratación, esta secuencia se activa cuando el sensor detecta que es necesario el riego, de lo contrario el líquido regresa al tanque principal. “En un riego en el suelo el agua que no se toma la planta se va a perder por transpiración”, añade Medina Ramírez.

El agua la toman de un nacimiento cercano, la filtran y purifican con exposición a luz ultravioleta, técnica que no afecta sus propiedades y elimina agentes patógenos. “Le apostamos a cultivar con aguas puras. Si hay presencia de metales, la planta los absorbe, pero no los elimina ni transforma, así que pueden llegar al consumidor”, apunta.

Cultivo de alta densidad

En Raíz Viva manejan cultivos de lechuga de alta densidad al implementar la siembra vertical (tutorado de metal). “Si sembrara en el suelo, tendría seis o siete lechugas por metro cuadrado, acá tengo 70”, apunta el agrónomo.

Para que las plantas reciban la misma cantidad de luz solar y realicen una fotosíntesis uniforme, adecuó el invernadero con lámina de plástico spectra que permite que el efecto luz difusa: los rayos no entran directos, sino que pegan en el plástico y se reparten por el invernadero, manteniendo una temperatura adecuada para el cultivo.
Estas condiciones, más el sistema de riego y los nutrientes, permiten que el tiempo de cosecha se reduzca y sea rentable. “Normalmente las que se siembran en tierra crecen en 12 semanas, acá las saco en ocho. Además una siembra de 10 mil plantas necesitaría, por lo menos, dos jornales fijos, con la tecnología de riego es suficiente con medio jornal”.

En Raíz Viva hay módulos de lechugas con tiempos de cultivo diferentes, por lo que hay producción cada día. “El éxito de un negocio en el mercado es ser constante. Si ofrezco una unidad hoy, puedo ofrecerla mañana, dentro de una semana, o en seis meses con la misma calidad”, aconseja Camilo.

Sustratos orgánicos

Camilo Medina Ramírez recomienda usar en los sustratos materias de origen vegetal para fertilizar. Los de origen animal como gallinaza, bovinaza o porquinaza pueden transportar enfermedades como fusarium, fitoftora o bacteriosis. “Si no tuvieron un proceso adecuado de transformación en el compostaje, pueden traer problemas para el suelo”.

Los sustratos se pueden realizar al mezclar cascarillas de café, arroz, coco, caña de azúcar, algas, hongos biológicos, con elementos de origen mineral turbas, calizas, vermiculitas y ácidos húmicos, como leonarditas.

Existen cerca de 3.600 variedades de lechugas, en Raíz Viva cultivan 16. Son gourmet como cogollo europeo, romana morada, salanova y crespa verde.

 

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