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Laura, la médica que es alivio para venezolanos en Manizales


B. Eugenia Giraldo

LA PATRIA | MANIZALES

 

Robert, José y Jesús fueron los primeros en salir a su encuentro. Los cuatro se abrazaron, como si fuera un ritual. Laura Castaño, la recién llegada, vestía su atuendo habitual, el uniforme que utilizaba como médica en Venezuela.

"Estamos componiendo una canción", le dijeron en coro. "Ahora me la cantan, primero cuéntenme, ¿cómo están?"

A la charla se unieron otros pequeños, mientras las mamás observaban desde un rincón.

El Hogar Charlene, que se creó para albergar a adultos mayores habitantes de calle y jóvenes estudiantes de las veredas de Villamaría, es hoy el hogar de paso de caminantes venezolanos.

Su director, Gustavo Betancurt, quien lidera desde hace 25 años la Fundación La Merienda, les ayuda con albergue y comida. Los que llegan a este sitio son los más necesitados, mujeres solas y con hijos que quieren seguir para Ecuador, aunque hay una familia que espera unos meses para regresar a su país, porque no ve otra salida.

 

Esperanza

La médica, que tiene familia colombiana, llegó en abril del año pasado convencida de que en Colombia podía ejercer su profesión, pero se topó con las negativas del Ministerio de Educación, que según ella, son recurrentes. Esto no la desalentó, algo tenía que hacer.

"Es muy duro saber que los podría ayudar mucho más, pero no puedo y eso que tengo cédula colombiana. Llegué a este país pensando en homologar mi carrera, con la facilidad que lo hacen los extranjeros en Venezuela, gracias al convenio Andrés Bello".

Recuerda que el 17 de mayo caminaba por la carrera 23 cuando observó a muchos venezolanos en la calle. "Fue un llamado, si no puedo ejercer la medicina, al menos puedo tenderles la mano".

Luego la llamó Germán Montoya, director ejecutivo de la fundación Sin Fronteras Manizales, para que examinara a una familia recién llegada, sus integrantes estaban muy enfermos.

Laura les compró los medicamentos y les pidió a sus tías y a sus vecinos, que le colaboraran. Recogió ropa y un mercado para esa familia y así comenzó la Fundación Aires de Esperanza, que ahora cuenta con la colaboración de otros ciudadanos manizaleños.

"Empezamos con una familia que vivía en la Galería y ahora son por lo menos 250 venezolanos. Tratamos de canalizar las ayudas, sobre todo para los niños, las embarazadas y los pacientes con cáncer y VIH, que ahora están sin tratamiento".

Explica que aunque el Gobierno colombiano les ha entregado el Permiso Especial de Permanencia (PEP), este no les permite acceder a todos los servicios de salud, porque no tienen Sisbén, por eso no encuentra manera de ayudarlos, aunque asegura que a veces gasta de su bolsillo para que los atienda otro médico.

 

Duele

Mientras Laura habla de la Fundación, los niños vuelven a acercarse. Esta vez, le muestran las picaduras que uno de ellos tiene en el pecho.

Comenta que estas personas arriban en muy malas condiciones de salud. Embarazadas y menores con desnutrición severa y amibiasis y la mayoría con ampollas en los pies. Otros presentan escabiosis o sarna en la piel, condición que se deriva de la poca salubridad que hay en Venezuela.

Es tanto el desgaste físico que un niño de unos siete años le dijo a Laura esta semana que ya no quería caminar más.

"Como médica trato de llegar hasta donde puedo, estoy pendiente de sus dolencias y busco cómo buscarles ayuda. En las Clínicas San Cayetano y Villa Pilar (Avidanti) me atienden a los pacientes que yo les envío, que son casos que a mí se me salen de las manos".

Sin embargo, comenta que ella trata de ofrecerles atención primaria: les consigue medicamentos, les trata una amigdalitis, una diarrea y gripas y cada vez que llegan niños, busca que los vacunen. Su objetivo, dice es que no colapsen los servicios de salud mientras ella los pueda atender.

"Que el Ministerio de Educación haga un filtro. Como médicos podemos prestar un buen servicio. En la Fundación tenía un pediatra que trabajaba en un asadero de pollos en Manizales y hay otros dos médicos que venden dulces en los municipios. Esto no es fácil", concluye.

 

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"Ahora somos como una gran familia y hay mucho profesional que no tiene la oportunidad de trabajar. Una forma de cerrarnos las puertas en Venezuela fue impidiendo que las universidades entregaran documentación a los egresados".

 

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"No le pedimos al Gobierno que nos regale algo, sino que nos abra una puerta. Que como profesionales nos deje ejercer y ayudar".

 

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Acceso al sistema

La población que tenga el Permiso Especial de Permanencia cuenta con tres mecanismos para acceder al sistema de salud:

1. Como cotizante del régimen contributivo (empleado)

2. Como trabajador independiente

3. Las personas que no tienen recursos para cotizar solicitan acceso al Sisbén.

 

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La Fundación los acoge con cobijas, zapatos, ropa, comida y medicamentos, gracias al apoyo de colegios de Villamaría y las parroquias de Palermo y La Florida.

 

Gratitud

Gabriela Barrios

Llegué a Colombia hace tres meses y vivo en Manizales. Estoy muy agradecida con la Fundación porque nos ayuda con ropa, comida y medicinas.

Daniel Sánchez

Somos muchos y aunque algunos trabajamos otros no tienen con qué vivir. El apoyo que nos da la Fundación es básico para vivir.

 

 

 

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