Un pacto de paz vuelto Carnaval


Caldas nació como una solución de paz, al ser creado para contener los ímpetus expansionistas de antioqueños y caucanos, y seguramente esa sea la razón para que sean varias de las experiencias que se han dado en este territorio y que forman parte de eso que teóricos como John Paul Lederach llaman paces imperfectas, pero paces al fin y al cabo. Riosucio, que el mismo día de la Batalla de Boyacá nacía como municipio, y por tanto este año cumplirá su bicentenario con la Independencia de Colombia, es la muestra de que el folclor es la mejor manera de refrendar la paz.
Fue hace 103 años que un diablo se asomó a la calle para servir como símbolo de la unión entre dos comunidades del mismo lugar. La división, que durante años se cocinó y que llevó a que se tuvieran dos parques con sus templos y sus parroquias, terminó para dar rienda suelta a la alegría. Los sacerdotes José Ramón Bueno y José Ignacio Bonafont sellaron así el pacto para que estas comunidades no se siguieran agrediendo. Así nació la más representativa expresión del folclor en Caldas y entre las más importantes del país, el Carnaval de Riosucio.
Es la actividad que atrae a miles de turistas que desde hoy inundarán sus calles, hasta la próxima semana, cuando de nuevo se queme a ese gobernante gocetas que es su majestad, el diablo. El miércoles en la noche, cuando arda este representante de la fiesta, los asistentes aprovecharán para incinerar con él todas sus malas energías. De eso se trata esta fiesta, estudiada por antropólogos, literatos y sociólogos que se realiza cada dos años en el puente festivo de Reyes Magos. De una buena manera de diversión.
Es la oportunidad para que se conozca lo mejor de este municipio, que es el que mayor población indígena tiene en Colombia, el que ha desarrollado de mejor manera las formas de jurisdicción judicial indígena, que sufrió como tantos otros de Caldas por cuenta de la violencia guerrillera y paramilitar y que se encuentra en la lista de los más afectados por el conflicto interno en Colombia. Es una oportunidad para mostrar la calidad de sus gentes, que se van en busca de fortuna a otros lugares, pero están atentos a hacer parte de las cuadrillas. Así expresan su sentido de pertenencia, el mismo sentimiento que hace falta en tantas otras localidades del país.

Los viajeros deberán tener en cuenta que las obras de Pacífico III en la vía Manizales - Medellín pueden generar esperas e inconvenientes en la carretera, pero que eso no sea excusa para faltar a la cita. Solo tómelo con calma y recuerde que se redujeron los pare y siga durante esta temporada, precisamente para facilitar el tránsito de los turistas. Además, es importante saber que apenas se terminen estas obras, se mejorará muchísimo la movilidad y se facilitará la llegada a este municipio que tiene tanta historia para ofrecer. Estos días de jolgorio recordarán que las tradiciones son importantes, también que Caldas es tanto herencia antioqueña como caucana, que desde aquí se han construido historias de paz con la sola voluntad de las personas y que las expresiones culturales sirven para recordarnos esos importantes logros.


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