Un Brasil difícil para todos


 

 

Asumió Jair Bolsonaro la Presidencia de Brasil. Su discurso puso de manifiesto que nos adentramos en una apuesta que puede resultar muy complicada. Abraza las banderas del nacionalismo, igual que lo hicieron Donald Trump en Estados Unidos y Andrés Manuel López Obrador en México. Su discurso contra la izquierda va de frente, lo que llevó al Partido de los Trabajadores a no asistir a su posesión, con lo que agranda la brecha ideológica que ya había crecido en la campaña. Como si fuera poco está muy cerca de negar el cambio climático. Todo un caldo de cultivo para las incertidumbres.

Su nacionalismo deberá combinarlo con la idea de reducir el Estado y de privatizar muchas de sus estructuras, mirada bien diferente a la que gobernó durante 14 años con Lula y Rouseff. En el año de transición de Michel Temer, de centroderecha, ahora Bolsonaro asume sin ruborizarse el discurso de la derecha, que ratifica con la tercera parte de su gabinete, conformada por oficiales activos o en retiro de la Fuerza Pública, incluido su vicepresidente, Hamilton Murao.

En momentos en que la Unión Europea intenta cerrar un acuerdo como el Mercosur, Bolsonaro ha mostrado interés en salirse de este grupo económico, por lo que ya los socios comerciales e incluso presidentes europeos como el de Portugal le han pedido que persista en la unión con ellos. Los posibles retiros de este y otros tratados no solo comerciales hacen pensar en lo hecho hasta ahora por Donald Trump en los Estados Unidos, a quien el nuevo mandatario brasilero ha reconocido que admira. Parece que el capitán retirado del Ejército que hoy gobierna al gigante suramericano es otro negacionista del cambio climático y ha señalado que está de acuerdo con ciertas explotaciones mineras en el Amazonas, lo que tiene en vilo a los ambientalistas, que temen que Brasil pueda renunciar a ser parte del Pacto de París, como lo hará Estados Unidos.

Bolsonaro anunció ayer que caminará junto con Argentina y Colombia. Seguro se refiere a la mirada capitalista que tienen ambos países, aliados de Estados Unidos y cuyos gobiernos se impusieron también a ideas de izquierda. Seguro buscará un bloque para hacer frente a Venezuela, el vecino más incómodo hoy para el mandatario, quien tendrá que andar con pinzas para evitar generar un conflicto en el que la región no puede caer y que parece buscar con sus discursos y sus actuaciones Nicolás Maduro, hasta ahora contra nuestro país, pero falta ver cómo actuará frente a su vecino del sur.

 

Dos colosos de la economía latinoamericana se encuentran en un escenario de contrapunto. Mientras en México se posesionó apenas hace un mes un Gobierno de izquierda, Brasil gira de manera drástica a la derecha y esto seguramente marcará el rumbo de las políticas económicas y sociales en el continente, por eso resulta clave seguir lo que suceda en estas fuertes economías. Si a sus ideologías le suman el populismo, que ya está demostrado se usa a un lado y al otro del espectro político indistintamente, podríamos entrar a un escenario que alargue las discusiones ideológicas en el continente y se aplacen las soluciones a los problemas. Son muchas las expectativas con las que se abre el 2019 en esta materia y solo el paso de los días nos mostrarán cuál será el rumbo certero.

 

 

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