Tensión creciente en el Cauca


"Quiero ser el presidente de todas las comunidades indígenas de Colombia. Quiero trabajar con ellos, por ellos y para ellos". Esto escribió en Twitter el entonces candidato Iván Duque en junio del año pasado, quien poco después se convirtió en el primer mandatario de los colombianos hasta el 2022. Además, durante varias administraciones desde 1999 el Ejecutivo ha asumido compromisos por cerca de $3,6 billones que, según los líderes indígenas del Cauca, no se están cumpliendo. Esas son las razones de fondo de las protestas que actualmente se llevan a cabo en el suroccidente del país, las cuales se han desbocado en forma violenta, llevando a que haya una parálisis que ajusta cinco días.
Los bloqueos de la vía Panamericana y los actos vandálicos en los que infortunadamente han caído las manifestaciones tienen sin abastecimiento de alimentos y con movilidad restringida una amplia zona del Cauca, donde los indígenas se niegan a dialogar con alguien diferente al presidente Duque. La situación, que hasta el pasado jueves contabilizaba 16 personas heridas, llevó a que los gobernadores del Cauca, Nariño y Valle del Cauca se unieran para manifestarle al Gobierno Nacional la necesidad de fortalecer las vías del diálogo con los líderes de las comunidades indígenas y evitar que se complique más lo que viene ocurriendo y se llegue al colapso. Los enfrentamientos entre los manifestantes y los miembros del Esmad se complican día tras día.
Nadie duda de la pertinencia y de la urgente necesidad de cumplir lo pactado, y que ahora es reclamado por los indígenas de esa región, pero es equivocado que se cometan actos de violencia y se asuman vías de hecho para forzar que el Presidente los visite en la región y los escuche. Siempre que se pierdan los estribos, que los reclamos se extralimiten y afecten a otros de manera grave, y siempre que los hechos lleven a que se informe más acerca de heridos y choques violentos con la Fuerza Pública que del fondo del asunto, los reclamos se desnaturalizan y el fondo del problema se deslegitima.
A las exigencias de las comunidades indígenas se suman ahora peticiones de afros, campesinos y pequeños empresarios caucanos que también manifiestan problemas y necesidades urgentes, a las que se les debe prestar atención desde el Gobierno Nacional. Mientras que desde el Ejecutivo se resuelve la manera de hacerle frente a lo que ocurre en esta zona del país, los transportadores de pasajeros señalan pérdidas cuantiosas; igual pasa con quienes necesitan movilizar carga y hacer negocios en esa zona del país. Se calculan las pérdidas en $4 mil millones diarios. Voces distintas a las indígenas, pero provenientes de esa región, le reclaman al presidente Duque que así como se interesa por la crisis venezolana haga lo mismo con la crisis que se vive allí, como en todo el litoral del Pacífico.

Es importante mantener la mesa de diálogo que se instaló para avanzar en los acuerdos y asegurar respuestas efectivas a los reclamos de incumplimiento, pero los manifestantes también deben evitar actos violentos y comprometerse a no usar más las vías de hecho. Hay que entender que los problemas de esa región tienen orígenes ancestrales y que su solución también requiere acciones de corto, mediano y largo plazo, Además, hay múltiples actores que deben hacer parte de la estrategia para sacar adelante ese departamento que, lamentablemente, también sufre con el flagelo de los cultivos ilícitos y el narcotráfico, y por tanto con la presencia de toda clase de actores criminales.


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