Seguridad y presencia


Desde hacía mucho tiempo los habitantes de la comuna Ciudadela del Norte clamaban para que esa zona de Manizales contara con una mayor presencia de la Policía Nacional, con el propósito de neutralizar la delincuencia que infortunadamente maneja sus redes del crimen allí y causan grandes perjuicios a los ciudadanos honestos que son mayoría en el sector. Este anhelo se vio convertido en realidad el pasado lunes, cuando fue inaugurada la nueva estación de Policía, la más importante de la ciudad después del Comando principal en zona céntrica de la capital caldense.
A la comunidad de ese sector le ha tocado sufrir por toda clase de hechos violentos durante su historia, surgidos del auge del tráfico de estupefacientes, la lucha por territorios con fronteras invisibles, graves conflictos entre vecinos y actos violentos en el seno de las mismas familias. De ahí que la comunidad se ilusione con las repercusiones favorables que puede traer la instalación de la nueva estación de Policía en ese populoso sector, que tantas veces solicitó que se le acompañara. Se contará allí con 62 uniformados, muchos más que los habituales, por lo que los resultados deben ser favorables.
Las cifras de criminalidad en la ciudad evidencian que gran parte de los problemas de seguridad que padecemos tienen a la Ciudadela del Norte como su foco, por lo que la esperanza es que con el mayor pie de fuerza que ahora se tiene y con las instalaciones modernas que posee ahora la Policía en ese lugar será posible avanzar para frenar el avance de la delincuencia en sus distintas expresiones. Es muy grave que hoy se tengan estadísticas de 21 asesinatos en ese sector durante el 2018, cuando en el 2017 fueron 14 en todo el año y en el 2016, 21. Eso marca un preocupante retroceso que tiene que ser analizado y atendido. Los problemas de hurto también son numerosos, así como las riñas callejeras a cualquier hora del día o de la noche, lo que urge acciones efectivas de control.
La estructura, levantada en el barrio San Cayetano, tiene la vocación de influir en cerca de 20 barrios a la redonda, no solo como presencia policial concreta, sino como la personificación misma del Estado en ese lugar de Manizales. El significado de dicha estación tiene que ser muy profundo, en el sentido de que la comunidad no solo sienta el acompañamiento permanente de las autoridades en materia de seguridad, sino que sirva de vaso comunicante para toda clase de programas que ayuden a recuperar el tejido social, y a impulsar iniciativas que más que generar choques con los jóvenes en los barrios, faciliten el surgimiento de una nueva sociedad, sana y con anhelo de paz.

La tranquilidad de ese sector tiene que ser el propósito, con reglas claras de convivencia que sean acatadas por todos, con énfasis en el respeto de derechos y el cumplimiento honesto de deberes, que las iniciativas sociales que pretenden garantizar el surgimiento de nuevas generaciones libres y productivas sean apoyadas no solo por la Policía, sino por los demás programas que dependen de la Administración Municipal. Porque más que antes, ahora se requiere ensamblar las acciones de la institución armada con las que impulsan las autoridades locales, con el fin de derrotar por fin a los criminales y cerrar los círculos viciosos que alimentan sus acciones contrarias al bienestar.


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