Se salva estampilla universitaria


No de manera plena, como era la intención inicial, pero sí con menos exenciones de las que se le quisieron cargar, la estampilla prouniversidades de Caldas y Nacional encontró, por fin, el camino de la aprobación en el Concejo de Manizales, donde antes de recibir el visto bueno tuvo que pasar tres veces por la Comisión Segunda. Allí la iniciativa experimentó un enconado debate, que terminó con una estrecha votación 3-2 a favor. El nuevo acuerdo quedará refrendado en plenaria durante las sesiones extraordinarias que se celebrarán a partir del 12 de agosto próximo.

Las entidades beneficiadas con las exoneraciones de la estampilla tienen vínculos con la salud: la Empresas Municipal de la Salud (Emsa), responsable de la Lotería de Manizales; Assbasalud, y el Hospital General San Isidro. Los contratistas, en la modalidad de prestación de servicios, con remuneraciones inferiores a los 10 salarios mínimos legales mensuales vigentes, tampoco tendrán que pagar. La supuesta inconveniencia económica, social y administrativa quedó, así, archivada.

Se argumentó para las exoneraciones que es necesario cuidar los recursos, tan escasos, de las entidades que desarrollan un trabajo fundamental por la salud de los manizaleños. Como lo manifestaron los dos concejales que se opusieron a aprobar el proyecto de acuerdo, la duda es si el Concejo está facultado para exonerar o no frente a una estampilla que fue creada por una instancia superior, a través de una ley de la República. En verdad, lo ideal habría sido que pasara plena, pero lo aprobado sí resulta mejor que lo planteado en un principio.

De acuerdo con los cálculos relacionados con los niveles de contratación (el pago por estampilla corresponde al 1% de lo contratado por la Alcaldía, la Gobernación y los institutos descentralizados), en 20 años llegarían a las arcas de las dos universidades cerca de $300 mil millones. Es incierto hasta qué nivel esa cifra podrá verse afectada con las exoneraciones introducidas, pero desde las universidades hay cierto alborozo porque finalmente las otras que estaban planteadas, como las de Aguas de Manizales e Infimanizales, fueron descartadas.

Es importante, como menciona el proyecto de acuerdo, que la Administración Municipal presente cada año un informe acerca del recaudo de la estampilla, y que las universidades hagan lo propio, para verificar el impacto que las distintas inversiones tienen en el cumplimiento de las labores misionales de esos centros educativos. Mientras que estos exámenes se hagan de manera técnica y rigurosa, y que no se siga pensando en ampliar las exoneraciones, está muy bien hacer el correspondiente seguimiento y ayudar a que esos recursos tengan el mejor destino posible.

Esta es una buena noticia para la consolidación de Manizales como ciudad con vocación universitaria; haber tumbado la iniciativa habría significado un retroceso en este propósito de ciudad, que cada vez demuestra nuevos beneficios, como se ha evidenciado en estudios realizados por Fenalco, la Cámara de Comercio y Manizales Cómo Vamos. La llegada permanente de jóvenes que quieren hacer sus estudios superiores aquí tiene un impacto muy positivo en la economía local, por ejemplo.

Desde que existe la estampilla, las dos universidades públicas con sede en la ciudad han podido dotar laboratorios, impulsar proyectos de investigación, construir infraestructura educativa y apoyar a estudiantes de bajos recursos económicos. La expectativa es que hacia el futuro la estampilla siga siendo soporte clave de la consolidación del campus universitario, el cual cada vez tiene un mayor reconocimiento fuera de nuestras fronteras.

 

 

 


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