A recuperar la democracia en Venezuela


La Organización de Estados Americanos (OEA), en su 48 asamblea anual, votaba ayer una iniciativa de los Estados Unidos, presentada por Argentina, Brasil, Canadá, Chile, México y Perú, y respaldada también por Colombia, con la que se declaran ilegítimas de manera oficial las elecciones del pasado 20 de mayo en Venezuela, en las que Nicolás Maduro obtuvo la mayoría de los votos durante una jornada marcada por la alta abstención. El paso a seguir será que se convoque a una asamblea extraordinaria de cancilleres para avanzar en ese sentido y suspender al vecino país de la OEA.
La votación de ayer, que apuntó a declarar roto el orden institucional en Venezuela, requirió solo una mayoría simple para su aprobación, pero para que la Carta Democrática Interamericana sea votada y tenga efectos reales se necesitará el respaldo de las dos terceras partes de los miembros de la organización, es decir, 24 votos. Sobre este mecanismo se viene hablando desde hace meses, pero no ha sido fácil encontrar acuerdos para sacarlo adelante. Esta vez parecería que hay elementos suficientes para concretar este paso y tras la suspensión de Venezuela habría que seguir buscando el retorno de la democracia a ese país.
La preocupación por lo que pasa en Venezuela se comenzó a profundizar de manera más seria cuando Maduro decidió desconocer a la Asamblea Nacional de mayoría opositora y remplazarla por una Asamblea Constituyente plenamente chavista, que le ha dado apariencia de legalidad a toda clase de decisiones descabelladas del Ejecutivo, que configuran un régimen de claros rasgos dictatoriales que se resiste a la crítica y responde con toda clase de expresiones desafiantes a quienes se atreven a cuestionar sus oscuras actuaciones.
La realidad es que lo que ocurre en Venezuela es tan irregular y preocupante que cada día decenas de miles de ciudadanos buscan salir del país y encontrar alternativas en otros lugares del mundo, especialmente en los países de frontera, como Colombia. Esto ha sido el desencadenante de una crisis humanitaria en ciudades como Cúcuta, donde la presencia de familias venezolanas es cada vez mayor, y donde cada vez es más complejo ofrecerles una atención humanitaria. Por esto, además de las determinaciones contra el régimen de Maduro en la OEA, se necesita un acompañamiento de la Comunidad Internacional a Colombia para ayudarla a enfrentar la presión migratoria.

Todos los mecanismos multilaterales de presión para el retorno de la democracia en Venezuela son válidos, pese a que sus alcances sean en la práctica meramente simbólicos, ya que el mismo Maduro en abril del año pasado solicitó la salida de su país de la OEA, proceso que se concretará en dos años de acuerdo con las normativas del organismo. El mismo mandatario venezolano, de manera burlona, ha dicho que el día en que su país salga de esa organización continental hará una fiesta. Eso, sin embargo, lo que debe llevar es acelerar el proceso de la Carta Democrática y suspender a ese país lo antes posible, para poder avanzar más rápidamente en fijar mecanismos que lleven a recuperar el orden institucional en el vecino país. 


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