Mucho más que vitrales


Cerca de $3.500 millones se invertirán en la Catedral Basílica de Manizales, para recuperar los 70 vitrales ubicados en las cuatro fachadas de la edificación religiosa, gracias al convenio entre la Arquidiócesis, la Gobernación de Caldas y el Ministerio de Cultura. El proyecto pudo concretarse debido a que este templo fue declarado en 1984 Bien de Interés Cultural del ámbito nacional, y por tanto el arte religioso que allí se tiene puede recibir recursos de la Nación, en este caso específico correspondientes a un proyecto que resultó aprobado en el Órgano Colegiado de Administración y Decisión (OCAD). El dinero vendrá, entonces, vía regalías.
Después de la recuperación del Corredor Polaco, de la restauración de las fachadas y esculturas y de la instalación de un nuevo Cristo en la parte más alta de la nave central, entre otros, la recuperación de los vitrales corresponde a la segunda fase de los trabajos de rescate de la Catedral. En esto es fundamental destacar el papel de la Junta Cívica, conformada por empresarios y ciudadanos, que además de recursos propios han gestionado significativos aportes, con el propósito de que la joya arquitectónica y religiosa tenga el esplendor de sus primeras décadas o, inclusive, lograr mejores condiciones.
Por eso es ahora tan importante que el Ministerio de Cultura y el Ministerio del Interior, que sacará una licitación internacional para la recuperación de los vitrales, ejecuten un trabajo impecable en la adjudicación y posterior vigilancia del cumplimiento del contrato. Por tratarse de vitrales de hasta 160 años de antigüedad, no deben ser muchas las firmas que estén en capacidad de llevar a cabo una exitosa restauración, y es fundamental escoger a quienes demuestren la mayor experiencia y conocimiento para asegurar un resultado excelente. Este es nuestro gran patrimonio y debemos estar vigilantes para que allí se haga el mejor trabajo.
Debe recordarse que el total de los vitrales, creados por artistas franceses, italianos y estadounidenses, narran diferentes historias en sus cerca de 800 metros cuadrados de vidriería artística, lo que amerita que haya un profundo trabajo de investigación que permita generar en el futuro recorridos turísticos que expliquen a los visitantes la importancia de este arte religioso y los mensajes que concentran. Todos los manizaleños deberíamos interesarnos en redescubrir la Catedral, aprender mucho más de sus riquezas y convertirnos en los principales vigías de que todo lo que está allí se cuide y se aproveche de la mejor manera.
En los años recientes el flujo de visitantes a la Catedral se ha incrementado en forma importante, y se han habilitado espacios que ayudan a su vocación artística como el café del segundo piso, pero lo ideal sería empezar a estructurar un verdadero museo religioso, en el que se aprovechen todas las joyas artísticas con las que se cuenta, y que se aprecian hoy en la exposición Arte Sacro. Es mucho lo que se viene avanzando, pero hay todavía un gran camino por recorrer, y tenemos la posibilidad de generar un producto turístico consistente como lo son tantos templos de esta clase en todo el mundo.

Es evidente que Manizales tiene la posibilidad de aprovechar mucho más el Centro Histórico en términos de turismo, y la Catedral Basílica es pieza fundamental del resurgir de esa zona tradicional de la ciudad. Hay que buscar que el rescate del principal templo religioso de la capital caldense esté de la mano de una estrategia consistente que lleve a que las joyas arquitectónicas de sus alrededores también sean restauradas, y que haya un fomento del disfrute del centro a todas las horas del día y de la noche en forma sana, sin los factores de inseguridad que actualmente lo afectan. 

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