Los retos en México


 

Los mexicanos acudirán a las urnas hoy para elegir al presidente que sucederá a Enrique Peña Nieto, en la campaña electoral más violenta de los últimos años. Se habla de 129 candidatos a gobiernos locales asesinados durante este periodo, en lo que ha sido criticado como una espiral de violencia política que podría afectar los resultados en algunos estados. Y este será apenas un problema que deberá afrontar el próximo mandatario, quien deberá definir si se replantea la llamada guerra contra el narcotráfico y en qué términos, y atender las súplicas de los ciudadanos para que se rompa la tendencia de impunidad.

Como si fuera poco, las relaciones con Estados Unidos pasan por un momento, por decir lo menos, complejo ante la andanada emprendida contra los migrantes y contra la frontera en el río Bravo, acometida por el mandatario de los Estados Unidos, Donald Trump, quien también pretende acabar con el TLCAN, lo que afectaría en forma seria la economía mexicana. Aunque es evidente que México tiene que pensar su futuro de relaciones más allá de su vecino, también es cierto que la interacción de estos dos países es tan viva que es imposible considerar una política exterior sin pensar en las decisiones que se toman del otro lado, con mayor razón si el que está al otro lado es una potencia, cuyas decisiones afectan al mundo entero.

Si las encuestas aciertan, la tercera candidatura de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia en México será la vencida. Este candidato de izquierda fue vapuleado en las anteriores contiendas al compararlo con Hugo Chávez, pero parece que el temor a la izquierda no es un problema ya en este país que en el pasado también tuvo gobiernos más a ese lado del espectro político. Si gana, seguramente el país se enfrentaría a un cambio de modelo económico, lo que resulta una incertidumbre, aunque el candidato otrora más radical ha dado pasos que lo han acomodado al centro en varias de sus propuestas políticas y económicas. Él mismo dice que el cambio radical que anuncia no es para que tema el establecimiento, sino que radical viene de raíz y así de profundos serán.

En las encuestas lo siguen Ricardo Anaya y José Antonio Meade a por lo menos 20 puntos de diferencia. Este par de candidatos son lo contrario, la continuidad, así sean de movimientos diferentes, pero de los mismos que han gobernado en los últimos años, PAN y PRI, sin que se hayan notado grandes diferencias entre unos y otros, y muchos analistas aseguran, que a eso es a lo que los votantes le pueden estar pasando la cuenta de cobro, si las encuestadoras aciertan. Se espera una votación masiva, toda vez que se eligen también congresistas y autoridades regionales, que convocan mucho más el electorado.

 

Los mexicanos no solo están pendientes del futuro de las relaciones con Estados Unidos, de la violencia indiscriminada en algunos estados que deja 25 mil muertos al año, de la corrupción asociada al narcotráfico en varias zonas, sino que tienen que luchar para dejar atrás de una vez por todas los años difíciles de la economía, asunto que también cala hondo en los electores. El presidente que llegue debe ver cómo logra enderezar el rumbo para volver a los años dorados del crecimiento y este tema no parece tan sencillo, si se mantiene desde el vecino del norte la política nacionalista. El presidente que gane hoy tiene aquí una tarea por hacer.


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