La Feria que comienza


La cita se cumple una vez más desde hoy, como cada año. La semana más alegre de la vida manizaleña vuelve a florecer. Como ha sucedido en los dos años anteriores, esta llega un poco tarde, por aquello de que la Feria de Manizales está concebida para realizarse entre dos fines de semana. De esta manera, cada tanto pasan tres o cuatro ferias que se adentran hasta mitad de enero. Como lo hemos dicho antes, bien podría pensarse en instaurar esta en siete días a partir del 2 de enero, sin importar si hay o no dos fines de semana, porque en muchas partes la actividad laboral se normaliza a partir de la segunda semana y es posible que reste visitantes a la ciudad.
Igual, con los propios manizaleños resulta público para todas las actividades y son muy pocas las que sufren porque no cumplan el aforo. Cada evento está suficientemente respaldado por cantidad de seguidores que llegan a acompañar a cantantes, expositores, deportistas, reinas y comerciantes. La Feria dinamiza la economía local y como tal debe ser entendida, de ahí la importancia de protegerla en el largo plazo, sobre todo frente a los enemigos de la fiesta brava, eje de muchas actividades. Es por la fecha taurina que se dispone el resto de la programación. Seguimos hablando de esa amenaza, pero no parecen tomarse las decisiones que se requieren, y en las que se deben involucrar todos los sectores para que cuando se prohíban las corridas se tengan atractivos para el relevo.
Ojalá esta LXIII Feria transcurra en paz. Es obvio que aumente el consumo de licor y que esto conlleve problemas de quienes no saben manejar sus tragos. El despliegue extraordinario de policías esperamos que sea suficiente, pero sin la colaboración de los ciudadanos será imposible lograr la tranquilidad que la ciudad se merece. Claro que en cualquier fiesta ciertos estándares se relajan, pero no se puede llegar al punto de que se pasen por alto los mínimos requerimientos de seguridad.
La Feria es un espectáculo amplio, complejo y que requiere de una cuantiosa inversión. También, que se hace un esfuerzo por renovarse en actividades, pero eso no puede ser excusa para que los recursos públicos con los que se realiza no se inviertan con suficiente transparencia. Hemos advertido desde este diario y desde la Corporación Cívica de Caldas de la manera relajada como se realiza la contratación en general en el Instituto de Cultura y Turismo de Manizales y en particular para la Feria. Esto impide conocer con claridad cómo entran y salen los recursos, cómo se escogen los contratistas, cómo se define qué entidad administra un programa y cuál otro. La falta de transparencia en la contratación pública aumenta el riesgo de corrupción. Hacemos un llamado para que se transparente toda la contratación, todos los procesos, todos los contratistas y que se rindan cuentas de cada peso público que se les entrega a los terceros, para ver si se invierten en acatamiento de la ley.

Empieza una semana que debe ser para disfrutar, en la que brille la amabilidad de los manizaleños y que los turistas que vienen a fiestear regresen después con ganas de turistear, de conocer más de todo lo que tenemos en la ciudad y en el departamento para el disfrute, desde ecoturismo hasta actividades consideradas extremas. La ciudad tiene mucho para ofrecer y la Feria debe entenderse como una vitrina para que los visitantes quieran volver.

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