La caída de Rajoy


Pedro Sánchez, secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), tomará posesión hoy del cargo de presidente, ante el rey Felipe VI de España, como resultado de la censura de Mariano Rajoy, del Partido Popular (PP), quien cayó ayer después de la votación desfavorable, 180 votos en contra, correspondientes al 51,4%, por los escándalos de corrupción que involucran a su gobierno y a su partido en la llamada trama Gürtel, en un hecho que muestra la dimensión del castigo que están dispuestos a dar los españoles a los corruptos.
El caso que llevó a la salida de Rajoy del gobierno consistió en que la Audiencia Nacional comprobó que desde 1989 se tuvo una contabilidad paralela, con una caja oculta a la que llegaba dinero negro proveniente de empresarios y constructoras que, a su vez, se beneficiaban con contratos. Eso llevó a que el extesorero Luis Bárcenas fuera condenado a 33 años de prisión y otros 29 exmiembros del PP y empresarios recibieran condenas. Ante la justicia, además, no resultó convincente el testimonio de Rajoy acerca de no conocer tales hechos, que para los jueces resultaban evidentes. Ahora el PP, además de perder a su líder, tendrá que pagar 245 mil euros como "partícipe a título lucrativo" de la trama.
La determinación del Congreso de los Diputados, que por primera vez se adopta, se concretó luego de que el PSOE reunió apoyos fundamentales de otros partidos minoritarios, que pese a sus profundas diferencias ideológicas lograron unirse para hacerle frente a un sonado caso de corrupción. Tales respaldos para sacar a los conservadores y darles paso a los socialistas, implicaron que Sánchez se comprometiera a respetar el Presupuesto General del Estado establecido por Rajoy, y a abrir un proceso de diálogo con los secesionistas catalanes. El nuevo presidente también estaría dispuesto a llamar pronto a nuevas elecciones, como es la exigencia de Ciudadanos, lo que también le serviría para darle mayor legitimidad a su mandato.
La salida de Rajoy, quien estuvo en el poder desde diciembre del 2011 y, a decir verdad, desarrolló un gobierno que logró sacar a España de la crisis económica en la que se encontraba a comienzos de la década, cuando el desempleo se ubicó por encima del 25%, es un hecho que deja al PP en una situación muy difícil. Tal vez consciente de eso, el expresidente no aceptó irse antes, y prefirió ser expulsado por la puerta de atrás. Con tal resultado no les será fácil a los dirigentes de ese partido volver a levantar las banderas, más cuando la propuesta de Ciudadanos, parecida a la suya, podría capitalizar el momento y obtener las mayorías de la derecha.

Sánchez, de 46 años y con apenas 84 escaños del PSOE que lo respaldan en el Congreso, no solo tiene el desafío de mantener la senda de la recuperación, sino la de afianzar los vínculos de España con la Unión Europea y lograr que, sin mayores sobresaltos, se respire una mayor estabilidad a la que logró imponer Rajoy. No será sencillo, ya que los 134 miembros del PP en el Legislativo ya le anunciaron una férrea oposición. Además, su compromiso con los catalanes les da oxígeno a los independentista, situación que su antecesor había logrado conjurar exitosamente hasta ahora. El PSOE tampoco está libre de escándalos de corrupción que de llegar a ser castigados por la justicia también pondrían a ese partido en calzas prietas.

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