Es bueno ser socio de OTAN


La misma semana en la que Colombia recibió su anexión a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) también se concretó el acuerdo con la OTAN (Organización de Tratado del Atlántico Norte) para que nuestro país sea “socio global”, siendo el primero de América Latina en alcanzar dicho estatus. En el mundo tal situación es compartida por países como Japón, Australia, Nueva Zelanda, Corea del Sur, Afganistán, Irak, Mongolia y Pakistán, que estando fuera de Europa y sin ser socios fundadores de esa organización son aliados estratégicos en materia de seguridad. Un punto esencial es que habrá una mayor transparencia en las compras militares y cooperación permanente con una organización creada después de la Segunda Guerra Mundial para garantizar controles a la carrera armamentista. 
El papel neutralizador de guerras ha sido el predominante, pero más recientemente la OTAN ha ganado terreno en el trabajo coordinado para atacar fenómenos de corrupción y del crimen organizado, por lo que su acompañamiento será útil para Colombia en el afianzamiento del proceso de paz con las Farc y el próximo con el Eln, si se logra. Sin embargo, lo fundamental es que nuestras Fuerzas Armadas pueden ahora acceder a capacitaciones y entrenamientos especializados del más alto nivel en asuntos como la lucha contra los efectos del cambio climático, la ciberdefensa y el desminado. También ayudará a nuestros militares a modernizarse en los temas de género, para comprender mejor el importante papel de las mujeres en las Fuerzas Armadas.
En lo relacionado con el desminado, el Ejército colombiano es reconocido como el de mayor conocimiento y experiencia para recuperar territorios afectados por este flagelo. En ese sentido, la OTAN podrá certificar a nuestro país para poder colaborar en países seriamente afectados por las minas, como es el caso de Afganistán. Las varias décadas de guerra que tuvieron que vivir nuestros soldados en el propio territorio de Colombia, también les permitió aprender y perfeccionarse en la lucha contrainsurgente, lo cual podrá ser de gran utilidad para los demás miembros de la OTAN que se enfrentan ahora a fenómenos de terrorismo ejecutados por pequeñas células de criminales que buscan generar la desestabilización de Occidente.
No obstante, el acuerdo con la OTAN es también útil para Colombia, al tenerla de aliada ante eventuales provocaciones de vecinos que quieran desviar la atención de sus problemas internos buscando pelea con nosotros. Desde luego que en todos los aspectos Colombia, que en los años recientes ganó liderazgo mundial con su enfoque hacia la paz, deberá privilegiar siempre las opciones diplomáticas ante los conflictos, pero tener amigos poderosos desde el punto de vista militar es útil para disuadir posibles agresiones que pretendan pasarse de la raya y buscar que Colombia responda de manera violenta. Ahora que Estados Unidos tiene un comportamiento tan ambivalente con respecto al multilateralismo y la cooperación, es bueno este acercamiento de Colombia a Europa, sin que eso implique fijar bases militares en nuestro territorio.

Al mismo tiempo, el presidente Juan Manuel Santos reconfirma de esta manera la imposibilidad de que en nuestro país pueda prosperar el supuesto castrochavismo del que ha sido acusado por sus mayores opositores políticos, contrarios a los procesos de paz con las guerrillas. Además, para los inversionistas es un excelente mensaje de confianza, que habla de la estabilidad económica de Colombia y de su excelente nivel de relaciones en el ámbito internacional. La realidad es que este paso apunta a que nuestras Fuerzas Militares sigan siendo importantes, pese a que logremos ser un país en paz; apunta a su modernización y a que el conocimiento adquirido durante décadas pueda ser aprovechado en otras latitudes.


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