Educación, prioridad en el Eje


 

 

Fortalecimiento de la educación media, del bilingüismo, de la educación rural, de las universidades y de la educación en torno al Paisaje Cultural Cafetero (PCC) son prioridades fijadas para impulsar el sector en el Eje Cafetero, y que a través de la Región Administrativa de Planificación (RAP) buscan asegurar recursos para los próximos años. De hecho, la idea es que queden registradas como grandes metas del Plan Regional Decenal de Educación del Eje Cafetero, con miras a que en el 2031 se logren avances significativos.

Este proyecto educativo conjunto se convierte en paradigma de trabajo en equipo regional para impulsar los demás sectores en los que se tienen elementos comunes. Es muy significativo que haya comenzado esta dinámica con la educación, que es motor del desarrollo con equidad, y que debe ser punta de lanza para demostrar que la unión de esfuerzos puede arrojar resultados muy favorables para una región como el Eje Cafetero, que tiene gran potencial para proyectarse unida ante el país y el mundo. También son muy valiosos los conceptos dados por el Centro de Pensamiento en Desarrollo Sostenible de la Universidad Nacional, sede Manizales, para cada una de las propuestas, cuyas observaciones deben considerarse para fortalecer la idea conjunta que se tiene.

Es sobresaliente que se le dé un lugar primordial al bilingüismo, porque hoy en día es una innegable necesidad para responder adecuadamente a los retos que se tienen en materia de competitividad y progreso social y económico. Además, es pertinente darle un enfoque hacia una cada vez mejor atención al creciente flujo de turistas que muestran interés por conocer el PCC. A propósito de este último asunto resulta muy valioso que se quiera potenciar con programas educativos que fortalezcan el emprendimiento, la gestión empresarial y la formación para el trabajo, pero más que nada debe apuntar a lograr la sostenibilidad de esta riqueza con la que contamos y que es imperativo conservar con propósitos turísticos, pero también sociales y económicos.  

De la misma manera, a la luz de lo observado en las mediciones que se han hecho con relación a las metas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el Eje Cafetero tiene inmensos desafíos para avanzar en la calidad de la educación media y la educación rural. En la primera es muy importante darle el valor agregado de la titulación técnica, para que los jóvenes alcancen competencias que les abran el mercado laboral; y en la segunda es fundamental que las universidades se desplacen al campo, acompañadas por el Sena y trabajar con el sistema educativo, no solo para establecer programas pertinentes en cada lugar de la región que ataquen de frente los problemas de cobertura, sino con los niveles de calidad de los centros urbanos.

En educación superior la región, especialmente Manizales y Caldas, han logrado niveles de gran relevancia que deben fortalecerse, sobre todo haciéndola más afín con las necesidades del sector productivo, de tal manera que desde el punto de vista laboral se tengan mejores respuestas. Así mismo, es vital que las distintas universidades desarrollen más trabajos colaborativos en formación, investigación y proyección social, de tal manera que haya impactos más fuertes y positivos en las comunidades.

 

Esa presencia integrada de los tres departamentos del Eje Cafetero puede lograr mejores resultados en la gestión ante el Gobierno Nacional, en la consecución de recursos para financiar tales iniciativas, que si cada departamento por su lado busca respuestas en el Ejecutivo. Es muy sano, entonces, que se piense en un encuentro regional próximo de la región con la ministra de Educación, María Victoria Angulo, quien podrá sentir los deseos de una región unida trabajando por objetivos comunes, y no tendrá mejor opción que la de ayudar a que se concreten los sueños regionales en materia educativa.


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