Duque: soluciones, no agresiones


En una ceremonia cuyo prólogo mostró las riquezas culturales y folclóricas de Colombia, el presidente Iván Duque Márquez tomó ayer posesión del principal cargo público del país. En su discurso, muy coherente con lo planteado durante la campaña, el nuevo mandatario hizo énfasis en la necesidad de buscar consensos para lograr la unión de Colombia, partiendo de un compromiso con el futuro “y sin anclas en prejuicios del pasado”. Expresó que se siente representante de una generación “libre de odios, de revanchas, de mezquindades”. Gran mensaje, muy distante de la infortunada intervención del presidente del Congreso, Ernesto Macías, cargada de odios, en la que no solo usó un nefasto espejo retrovisor, sino que fue un discurso lleno de datos fallidos.
Por fortuna el Presidente de la República cambió totalmente ese enfoque pesimista y vengativo para hacer un claro énfasis en la urgencia de dejar atrás la polarización en la que hemos caído, hablando de soluciones, y no de agresiones. Fue directo al señalar su deseo de superar las divisiones de izquierda y derecha, haciendo uso del diálogo popular y con el espíritu de construir. Ojalá que esa posición positiva pueda imponerse, y que desde todos los sectores que han estado en pugna se lea en forma inteligente y generosa ese llamado a dejar en el pasado las confrontaciones violentas y avanzar hacia ese Pacto por Colombia que puede llevarnos hacia un mejor futuro.
“No dejemos que el odio nos robe la esperanza”, expresó Duque casi que haciendo eco a lo expresado el año pasado por el papa Francisco, cuando vino a saludar el proceso de paz con las Farc que, sin duda con fallas, es un paso histórico hacia adelante en el que no puede retrocederse. En ese mismo sentido es positivo su claro mensaje al Eln, en el sentido de analizar la posibilidad de continuar con las negociaciones, siempre y cuando esa guerrilla muestre voluntad real de querer la paz, llevando a hechos el cese total de la violencia y del crimen. Igualmente promisorio sonó su compromiso por luchar para acabar con la racha de asesinatos de los líderes sociales. Esperamos que el Presidente cuente con el respaldo del país para el alcance de estos objetivos.
Muy importante que el nuevo mandatario quiera desarrollar su gobierno enfocado en las directrices de la legalidad, el emprendimiento y la equidad. Esos son aspectos prioritarios para avanzar en la construcción de un país en paz, en el que el trabajo digno y honrado tenga un acento especial, y en el que la búsqueda de superar las brechas sociales, económicas y de conocimientos se conviertan en un mandato permanente que conduzca al crecimiento constante. Si sus deseos de convertirse en el presidente de todos los colombianos sin importar color político o matiz ideológico se concretan, será más fácil hacer verdad todas estas ambiciones programáticas.
Desde luego que en el ámbito de la democracia son importantes las diferencias en los criterios y las discrepancias de las ideas, precisamente para fortalecer el Estado y la sociedad dando espacios de participación no solo a las mayorías, sino también a las minorías. Ojalá que las palabras de Duque logren avanzar del discurso a la realidad, y que pueda sortear con éxito los obstáculos que aparezcan en el camino, por el bien del país. Cada uno de los desafíos que deberá acometer su gobierno requiere que haya discusiones respetuosas en los escenarios de las regiones, pero también en el Congreso de la República, donde hoy se necesita más que nunca fomentar un espíritu constructivo, no destructor.

La lucha contra la corrupción y el crimen organizado, la edificación de un entorno económico favorable a la inversión y al desarrollo de empresas con formalización laboral, y la modernización del país no solo desde lo tecnológico y de infraestructura, sino también desde los derechos y la dignidad humana, necesita que los colombianos apoyemos al presidente Duque en esas intenciones durante los próximos cuatro años, y de esa manera consolidar a Colombia como un país importante no solo en el contexto de América Latina, sino del mundo entero.


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