Correcciones en el cable aéreo


La Contraloría de Manizales, en un informe de auditoría que era muy esperado, presentó resultados preocupantes acerca de la situación de la Asociación Cable Aéreo de la ciudad, en un análisis que cubrió el 2017 y lo que va del actual año: 25 hallazgos administrativos, de los cuales dos son sancionatorios, cuatro tienen incidencia fiscal y otros 11 tienen presunto alcance disciplinario. Los de alcance fiscal corresponden a una suma de $1.279 millones 421. Este resultado evidencia que hay desórdenes administrativos de importancia en esa empresa. 
El hecho de que la Contraloría haya comprobado la creación de cargos sin autorización, que el manejo de la nómina sea deficiente, que haya pérdidas en el recaudo de pasajes y destinación indebida de recursos por una suma considerable necesita medidas urgentes que enderecen el camino, ya que está probado que es posible que la Asociación Cable Aéreo obtenga resultados positivos que aseguren un retorno de la inversión que se ha hecho, pero al ritmo que va, con una gestión tan deficiente, solo se logrará opacar las posibilidades que tiene el sistema de cables para lograr mejoras en la movilidad de la ciudad.
Estados contables en muy malas condiciones y una labor ineficiente del control interno son solo síntomas de problemas más profundos, presuntamente agravados por los continuos cambios en la gerencia, y lo peor es que tales traumatismos y deficiencias no han tenido solución y no se observa la existencia de planes gerenciales que conduzcan a subsanar todos esos problemas. Parece haber llegado el momento de que el actual gerente, Herman Loaiza, asuma un serio compromiso de corregir tales errores a la mayor brevedad, o que la junta directiva de la Asociación tome cartas en el asunto para lograr que el desgreño administrativo llegue a su fin.
Estamos frente a una situación que se ha tornado recurrente, que es como una epidemia sin fin y cada vez más grave. En las auditorías realizadas del 2012 al 2015 al cable aéreo se tuvieron 15 hallazgos administrativos y uno con presunto alcance penal, y en las que se realizaron después del 2015 hasta antes de la recientemente divulgada los hallazgos fueron 18 administrativos, 15 con presunto alcance disciplinario, dos con alcance penal y cinco de incidencia fiscal. Todo esto parece constatar el deterioro que se trae desde administraciones pasadas, pero que se agrava con cada gerente nuevo que llega.
Más recientemente surgió el problema de las tarjetas para acceder al sistema, que se quedaron cortas y además ofrecen dudas acerca de su legalidad. Fueron anunciadas como la gran solución a los vacíos que dejaban el uso de pequeños chips en las registradoras, pero se convirtieron en una nueva talanquera para el buen funcionamiento del sistema. La misma Contraloría señala que en torno a ese asunto podrían surgir procesos de incidencia disciplinaria, fiscal y penal por el ineficiente control al sistema de recaudo de tiquetes plásticos. Ojalá que haya una pronta solución, como lo ha prometido la gerencia, para comenzar a recuperar la confianza perdida. 

 

Ahora que la Administración Municipal pretende avanzar en el proyecto de construcción de nuevas líneas de cable, como lo recomienda el Plan Maestro de Movilidad, se necesita una completa claridad alrededor del manejo de la Asociación Cable Aéreo.


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