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Luis Bolívar, la madurez y la torería


Hace rato que está así, maduro. Y hace rato que anda así, torero. Más allá de lo que digan las estadísticas o esos números que nos hacen creer que solo vale lo mensurable.

Porque, ¿cómo medir el nivel de la madurez y sus alcances? ¿Y acaso la torería cabe en una tabla excel? Nada, el arte es otra cosa y lo seguirá siendo.

El Luis Bolívar de ayer es un compendio de muchas cosas. Es ese hombre que en su primero supo taparle todas las puertas por las cuales el toro de Juan Bernardo Caicedo se quería marchar. Y eso puede sonar a más de lo mismo. Ocurre que no. Ocurre que lo hizo con el conocimiento exacto de los terrenos y con la cabeza puesta en cada instante. Así cuajó una faena que sirvió de preludio a la otra.

Esa otra, la del sexto hizo ver realidades e ilusiones. Las primeras, llegaron al final, cuando, por fin, el animal entendió que era mejor dar la pelea en los medios y no allá, en los adentros, a donde había oteado una y otra vez. Y las ilusiones, las de las primeras tandas, aquellas donde hubo un solo protagonista, o dos: el artista y el lidiador.

Esto de ayer y de muchas tardes antes no es una casualidad o un golpe repentino de inspiración. Solo basta ver a Luis en un día de campo. En lo de Baltasar Ibán, allá, o en lo de Salento, aquí, para darse cuenta la talla que ha alcanzado como torero y la madurez que hace cada vez más grande la sombra que proyecta.

Siga usted Luis Bolívar deleitándose, que no sabe cuánto nos deleita a quienes lo vemos y lo sentimos, porque lo suyo es eso sentimiento, solo que hecho más con la cabeza que con el corazón.

Y unas líneas más para Antonio Ferrera, autor de una sinfonía inconclusa en el noble primero. Con el capote hubo gusto y sabor. Y en la muleta se vio la pureza, al lado de esos viejos andares que nos remontan a los tiempos en que los detalles le podían a las maratones de muletazos de hoy. Si acierta con el estoque otra sería la historia. Y en el cuarto, Antonio debió hacer el papel de villano, pero el reglamento es el reglamento, además, bien aplicado por la Presidencia. Maestro, ya vendrá la segunda parte de esa pieza sin terminar.

 

Ficha de la corrida

Cuarta de abono de la 64 Feria de Manizales

Toros de Juan Bernardo Caicedo, desiguales de presentación. Noble el primero, descastados los demás, pitados en el arrastre. El cuarto se malogró en el ruedo. El sexto tuvo movilidad.

468, 496,460,470,446 y 442 kgrs

Antonio Ferrera

Grana y oro

Saludo y silencio

Sebastián Castella

Marino y oro

Palmas y silencio

Luis Bolívar

Azabache y oro

Palmas y dos orejas.

Detalles

Más de tres cuartos. Tarde fresca. 

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