opinión |

Felicitaciones mil


Presidente Duque, salud.

Bien por devolverle la condición de pecado íntimo al consumo de maracachafa. Meterse un cacho tenía mucho de trasgresor, dicho en la jerga de los socialbacanos.

En esa prohibición estaba parte del glamour. Actualmente, cualquier perico de los palotes es marihuanero público. Hay incontinencia cannábica.

Si Marañas le ordenó a la luna irse a alumbrar a los pueblos cuando llegó la luz, su decreto sobre decomiso de la dosis mínima obliga a meterse el pucho tejas adentro.

Le faltó un parrafito al decreto que autorice el marihuanerómetro que mida el grado de yerba que lleva en su disco duro el bípedo que conduce carro o moto. Nos ahorraríamos muchos accidentes. El aparatejo medidor se vende en California. Descuentos por pronto pago.

Al maestro Jaime Ossaba, felicitaciones.

No hay duda: jugar ajedrez prolonga los días y sus antípodas las noches. Lo digo por sus 89 años cumplidos.

Me habría gustado darle de regalo de cumpleaños un buen mate pero usted sacó la casta y me hizo tablas.

Solo la circunstancia de que no me entregaron a tiempo el avión propio y la limusina ajena, me impidieron acompañarlo en el almuerzo de celebración.

Pero ahí estaban Ilse Guggenberger e hija Ana Isabel, Emilio Caro, Jorge Hernández y Juan Bustamante, de la vieja guardia ajedrecística.

Que no se entere Emilio, pero muchos íbamos al Maracaibo a ver a su exmujer, Ilse, quien era bella como La inmortal, partida de ajedrez que es como el Circo del sol del silencioso deporte.

Don Ossaba: Los que amamos el ajedrez como a la mujer de al lado, estamos enculebrados con su aporte a la causa trebejista.

Pascual Gaviria, suerte, salud, longevidad, circulación para Universo Centro. La edición número 100 les quedó titinísima. Han hecho bien la tarea de reemplazar La Hoja de Héctor Rincón y Ana María Cano que pusieron un punto altísimo.

Pero nos dejaste en suspenso a lo Hitchcock con tu crónica sobre el desconocido secuestro por las Farc.

Tu nota en UC-100 no aclara si te dejaron en libertad porque bonitos tenés los meñiques, o porque alguien se bajó de billete grande para la compra de fierros con destino a “lafar”.

¿Se aburrieron con vos, les ganabas siempre al ajedrez a los malolientes comandantes, estabas pasando por las kamasútricas armas a las guerrillas más suculentas, te comías la porción de mico más grande, querías para vos solito la "chonta" (letrina)?

Buenísimo el cabezazo de visitar veinte años después a tu anfitriona en la selva profunda, mamá Yuri, quien hizo el tránsito de severa guerrillera a pacífica tendera. Todo sea por la paz.

Espero que algún día nos cuentes cómo volviste a tener la libertad por cárcel. Larga vida para UC y felicitaciones al contingente que se inspira en predios del bar El Guanábano, el Vaticano de la dosis mínima que tiene sus días contados…

 

 

 

 


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