opinión |

Voluntariado con rostro humano


El voluntariado, como expresión de la solidaridad es una de las actitudes que más se valoran en la sociedad actual, no solo desde una perspectiva humanitaria y de beneficio social sino desde el mundo empresarial. Un artículo reciente en ‘El mundo’ de España dice que el compromiso empresarial con las actividades de voluntariado va en aumento como respuesta a una demanda de compromiso social por parte de la sociedad, que mejora la imagen de la empresa y la motivación de los trabajadores. Una muestra de esto es el éxito que tuvo la 8ª edición de la semana internacional de voluntariado corporativo ‘Give & Gain’ en España, el pasado mes de abril, donde se recogieron 140 actividades de voluntariado corporativo en las que han participado más de 2.200 empleados de 80 empresas que benefician alrededor de 19.000 personas. Según el Sistema Nacional de Voluntariado de nuestro país, en los últimos años se ha visto en Colombia un crecimiento constante en las actividades de voluntariado que promueven las entidades sin ánimo de lucro y en los programas de responsabilidad social basados en voluntariado corporativo.
Un panorama positivo que abre las puertas a nuevas posibilidades y nos reta a una mejor comprensión sobre su significado; evitando que caigamos en modas, campañas y solamente beneficio empresarial y en cambio podamos generar una acción colectiva y organizada con impacto real en el desarrollo de la persona y el bienestar de la sociedad. Al indagar sobre el tema encontré este verso del escritor y político español C. E. Ferreiro “Si dijese que sí, que todo está muy bien, que el mundo está muy bueno, que cada cual es cada cual…conformidad, admiración… Si dijese que acaso las cosas son así, porque sí y ahí están y no le demos más vueltas. Si dijera que sí… Entonces sería el momento de hablar seriamente de batallas de flores en las fiestas del patrón. Pero no.” ¿Qué pasa cuando nos conformamos con una realidad que habla de desigualdad, de sufrimiento, de pobreza? ¿Qué necesitaríamos reconocer para plantear soluciones más disruptivas y menos conformistas? ¿Cuál debería ser la esencia de un voluntariado que trascienda los límites del asistencialismo y el cumplimiento de objetivos empresariales?
El filósofo y escritor español Luis A. Aranguren, dice que el voluntariado es una forma de humanizar al hombre y al mundo, una mística del encuentro con uno mismo y con los demás, una forma de ser y estar en el mundo; un compromiso ‘cara a cara’ con el sufrimiento del otro, que empieza por abrir los ojos para encontrarnos con la realidad, callejear, mirar con los ojos abiertos para no perderse nada y ser capaz de entregar el corazón sabiendo que siempre hay posibilidades. El voluntariado, producto de la solidaridad y la participación, permite construir una ciudadanía activa y responsable. Esta es una invitación provocadora que nos pone en la perspectiva, no de la teoría y las metodologías, sino de la intención genuina que nace de un corazón sensible capaz de encontrarse con el sufrimiento del otro y actuar con convicción, entendiendo que las actuaciones individuales son insuficientes pero que de manera organizada se pueden concretar acciones con impacto en la transformación de la sociedad. 
Ser voluntario es ser solidario y, según Aranguren, la solidaridad es un proceso personal y comunitario de encuentro, éxodo y liberación que vincula y compromete a las personas y a los grupos que se movilizan. Un proceso humano, no mecánico ni lineal, que implica: Ponerse en el lugar del otro, ver el mundo desde su perspectiva y validar su mirada diferente; dejarse tocar por su realidad concreta y su dolor, entendiendo que allí también hay posibilidades; reconocerlo como un ser humano digno que nos permite, a los dos, reconocernos en el otro y descubrir un nosotros; generar una acción liberadora que se traduce en proyectos que responden a las necesidades reales de las personas, con objetivos alcanzables que abren nuevos horizontes, con acciones concretas y resultados medibles, que se desarrollan en equipo, porque la solidaridad es un ejercicio colectivo. Procesos solidarios que fortalecen el tejido social y contribuyen a transformar la sociedad a partir de los problemas y las personas. 


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