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Salud no es sólo un estado subjetivo


En el planeta casi todo es cambiante en el tiempo: El ser humano y lo demás.  Pocas cosas son iguales desde hace  13.500 millones de años, cuando  se considera que se inició la materia con  la aparición de átomos. 
Más tarde estos elementos  se fueron integrando y originaron  las sustancias inertes  sencillas como el agua,  que  ha permanecido y sigue siendo indispensable  para la  presencia de vida por doquier,  y luego apareció todo en la tierra  dentro  del Sistema Solar.
Estar sano es un atributo y una necesidad de los seres vivientes  así como es indeseable la enfermedad, término ajustado a todo lo  maligno que existe en el planeta, no siempre en forma adecuada ni afortunada. Entre los dos extremos: salud y enfermedad,  se han creado enlaces y separaciones, para explicar lo que sucede en uno u otro estado. 
La concepción de enfermedad es tan antigua como la aparición de los seres que posteriormente  dieron origen al Homo sapiens sapiens, que a pesar de lo expresado durante mucho tiempo ahora se describe que tiene rasgos evidentes en su genoma, cadena genética, de los Homo sapiens neanderthalensis,  incrustados  por sexo y no debida a simple evolución. 
Todo ser humano conscientemente quiere estar completamente sano, es un sentimiento profundo e incontrovertible. Ello implica que no tenga ninguna alteración física ni psíquica. Pero la evidencia experimental de todas  las personas indica que al menos una vez en su vida se ha apartado del concepto clásico de sano, diferente a salud.  Para él, unas enfermedades son pasajeras, otras crónicas  durante una parte de la vida y otras son permanentes hasta la muerte, sea ella prematura o tardía en su existencia.
La Organización Mundial de la Salud, determinó, con razones valederas, que el concepto de salud debía estar integrado por cuatro factores: El primero,  no solamente era ausencia de enfermedad, hasta ese momento existió durante milenios la vieja connotación de sólo enfermedad, sino que debía estar representada por otros tres factores: Bienestar físico, psíquico y social. Con ello se dio apertura a un amplio panorama en las metas que se debían lograr para beneficiar integralmente a las personas. Con la integración de las cuatro variables,  se logra disminuir la carga al concepto exclusivo de enfermedad  pero se introduce la necesidad de que lo social que impacta en el ámbito  interno de la persona sea tenida en cuenta. ¡El estrés es la mejor evidencia!
La enfermedad física o mental, despierta en el ser humano encontrados razonamientos críticos para explicarlas y eliminarlas pero finalmente,  sea leve o grave, se va adaptando y conviviendo con ellas. Los mejores ejemplos son la diabetes y la hipertensión. Otras más severas son las que implican pérdida de estructuras físicas pero también con el tiempo acepta el hecho, a veces saca provecho de ello y puede continuar con su vida y labor con ajustes.
Sin embargo, hay pacientes que no  aceptan la enfermedad pero tienen que convivir con ella. A veces, en el interior de cada quién y que sólo le compete, llega hasta el suicidio como un mecanismo de terminar el sufrimiento pero a pesar de las notas escritas nadie puede dar testimonio del estado final de su psiquis.
Pretender ahora que salud es solamente el estado personal, subjetivo, de bienestar  en presencia de enfermedad se  constituye en una variación radical que influye negativamente  en decisiones que debe adoptar la persona, la familia, la sociedad, las instituciones y el Estado.
Ejemplos sencillos: una persona con diagnóstico de cáncer en estado temprano y asintomático de su lesión; una persona amputada por una lesión vascular generalizada; una mala disposición de excretas o basuras y finalmente si se mide por el hecho de que las personas se sienten bien en uno o varios momentos de su vida, el gobierno anunciará que el 70% de sus ciudadanos están sanos. 
El estado de salud con su factor de enfermedad debe medirse  estrictamente. El ser humano es complejo y sus dolencias  deben ser evaluadas, el siglo XXI mediante técnicas precisas, que implica realidad objetiva más que subjetiva.


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