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Bienvenido, Bienvenu, Welcome


Un embajador de Francia en Colombia comentaba hace algunos años en territorio rural del municipio de Palestina, Caldas, admirando profundamente el paisaje, que si en Colombia hubiera paz, sería prácticamente suficiente para su economía, el café y el turismo.
Una mañana sabatina, subido en una cabina del cable aéreo de Manizales, en la misma se transportaba un solitario turista acompañado de su morral. Al indagarle por su lugar de residencia, en un difícil español me indicaba que venía de Chicago, Estados Unidos. Al preguntarle por qué estaba en la ciudad y la razón por la que la abandonaría tan pronto (había arribado la tarde del viernes y se iba el sábado en la mañana), me respondió que lo fue por una publicación turística que había conocido en su país sobre las bondades ecológicas, paisajísticas y el verdor de esta capital, y ser una de las más bellas y seguras de Colombia, pero que no había encontrado ningún guía que aquí lo pudiera orientar, motivo por el que solo pudo conocer una ‘plaza’ muy cercana al lugar de hospedaje (se refería a la plaza de Bolívar), donde había admirado la Catedral, y recorrer el trayecto hasta la estación del cable en Fundadores. 
Por supuesto que no podía desperdiciar la oportunidad para convencerlo de continuar en Manizales y así enseñarle algunos lugares, incluido el parque de Bolívar de Villamaría, lo cual aceptó, aprovechando para consumir los alimentos típicos nuestros, los que deleitó con bastante curiosidad. En las postrimerías de la tarde tomó el rumbo hacia Salento, no sin expresar la promesa de regresar a Manizales, pero con sus amigos.
Muchos caldenses tendrán anécdotas similares, pero creo que no hemos percibido aún lo que significa el turismo para nuestro Departamento, y aunque hemos avanzado, no estamos lo suficientemente preparados para ello.
Bogotá fue un ejemplo con la educación bilingüe para los taxistas, lo que parece no haberse copiado por otras ciudades, y menos por las intermedias. No es difícil encontrar en muchos países desarrollados turísticamente, guías y conductores que ofrecen fácil conversación con pasajeros y visitantes extranjeros en varios idiomas, y en ello la zona del Viejo Caldas parece estar bastante atrás.
Manizales, con el flujo de turistas que se percibe, requiere de sitios con amplia información de la ciudad, y guías más visibles, que muestren la ciudad y sus alrededores, y donde los egresados de las escuelas de turismo tengan la posibilidad de encontrar un trabajo afín a su formación. En los paraderos debería haber planos de la ciudad con señalamiento del lugar de ubicación, así como enseñas de bienvenida como las del título, en varios idiomas. Hay que mostrar la simpatía de los lugareños y la alegría por la visita.
La Corte Constitucional ha señalado lo que implica el turismo a través de tratados y convenios internacionales: “la internacionalización de las relaciones económicas, e igualmente, pretende asegurar una mayor cooperación cultural, económica, social y política entre los pueblos, logrando así garantizar el cumplimiento del objetivo de promover y comercializar el producto turístico colombiano, que requiere para ello avanzar en el conocimiento de los mercados internacionales, mejorar los productos que se ofrecen en materia turística, fortalecer el proceso de elaboración de planes de mercadeo y promoción y diseñar una política comercial estratégica”.
Con el proceso de paz se comenzó a sentir una nueva Colombia, y tal parece que el embajador tendrá la razón. “Hasta pronto; à bientôt; see you later’’.

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Pd: En mis últimas publicaciones sobre las matemáticas y el derecho aparecieron involuntariamente en algunas fórmulas unos signos de interrogación, los que deben entenderse como “? “ (menor o igual que), para mejor comprensión. 

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