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Islandia, país de volcanes y de glaciares


Hablábamos de Islandia, país que engolosina. Dos espectáculos de la naturaleza se pueden vivir en Islandia: la noche blanca y las auroras boreales. En la noche blanca, que también viví en San Petersburgo, el sol permanece visible las 24 horas y “por la noche” se detiene en el punto más bajo del horizonte de modo que hay luz solar las 24 horas. Circula una lista de las 50 playas más bellas del mundo. En Europa la más bella es una de Grecia y la segunda es Reynsfjara llamada la playa negra de Islandia por sus rocas basálticas de ese color y de 60 metros de altura. No sé cuántas fotos le hice porque además del encanto de la playa tres pináculos de roca se levantan del mar no lejos de la orilla y los llaman los tres troles, Reynisdrangur, en idioma islandés. Troles son gigantes grotescos y malvados de la mitología nórdica.

El glaciar más grande de Islandia y segundo en extensión en Europa es el de Vatnajökull que abarca 8.100 kilómetros cuadrados. Esta extensión corresponde al 8% del área total de la isla. Su grosor medio de hielo es de 400 metros y en la parte más profunda alcanza 1 kilómetro. El glaciar es un inmenso campo helado compuesto de rocas, lagos, torres de hielo, ríos y volcanes.

Dispara ríos y cascadas en todas direcciones. Dos de estas son las mentadas Svartifoss y Dettifoss. En este inmenso glaciar hay muchos volcanes, varios de ellos tapados por la nieve. En un lugar en que el glaciar llega hasta la carretera hay un lago sobre el que nadan centenares de icebergs. Un vehículo descapotable en el que caben unas 15 personas y que está dotado de ruedas para desplazarse sobre tierra avanza hacia el lago y al entrar se convierte en un pequeño barco que se desplaza entre los icebergs. Los viajeros emocionados hacen decenas de fotos. Los lagos y glaciares ocupan el 14% del área total de Islandia y apenas un 20% tiene alguna vegetación. A lo largo de los siglos los habitantes fueron acabando los bosques en su afán de conseguir calefacción para sus hogares. El único animal nativo es el zorro polar y entre las aves migratorias se destaca el frailecillo, pájaro muy hermoso, dotado de un vistoso pico rojo y negro; es muy querido por los islandeses y un motivo muy buscado por los fotógrafos. “Fratercula ártica” le dicen los ornitólogos.

Cada cinco años en promedio explota un volcán en Islandia. Entre las muchas erupciones datadas en la historia, varias de ellas muy destructivas, sobresale la del volcán Laki en 1783 que duró 8 meses y acabó con el 25% de la población de la isla y cuya nube produjo una hambruna que duró tres años “en todo el mundo” (se dice) y produjo 6 millones de muertos. Este “todo el mundo” abarcó Europa, Asia y África. Muchos de los lectores recuerdan (yo la recuerdo perfectamente) la erupción del volcán Eyjafjalla en 2010. Recordamos la erupción pero no, desde luego, el nombre del volcán. La nube que expulsó el volcán ocasionó el cierre de casi todos los aeropuertos de Europa durante varios días y algunos durante semanas. Islandia tiene más de 200 volcanes. Julio Verne inmortalizó al volcán Snaefellsjökul por cuyo cráter entraron los personajes de su novela para llegar al centro de la tierra. Uno de los recuerdos más bellos que tengo de Islandia es Hallgrtimskirka, la esbelta, altísima y bellísima catedral de Reikiavik. Vale la pena visitar Islandia.

 

 

 


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