opinión |

Bañarse en el mismo río


La soberbia de quienes manejan Hidroituango causó esta semana una tragedia ambiental difícil de dimensionar. Resulta inverosímil que un río caudaloso como el Cauca, que pasa embravecido y profundo por nuestra región, por Arauca, Irra, La Felisa y Chirapotó, se haya convertido de la noche a la mañana y por decisión de unos cuantos en una playa seca que se cruza a pie. Haber dejado sin agua al Cauca durante varios días de manera premeditada causó la muerte de miles de peces y dejó incomunicados a los ribereños que lo usan para transportarse. ¿Cuánto tiempo tardará el Cauca en repoblarse de las distintas especies que lo habitaban de Puerto Valdivia hacia abajo? ¿De qué van a vivir los pescadores mientras tanto? Un cataclismo tan dantesco no se le había ocurrido ni a García Márquez.

A las imágenes apocalípticas del Cauca se le sumó otra local: la Quebrada Olivares se tiñó de sangre. El matadero municipal dice que no se sabe si es sangre y que en todo caso lo que haya sido no salió de allí. Corpocaldas y Aguas de Manizales dicen que están investigando. La Secretaría de Ambiente no dice ni mú. Entonces precisemos que se tiñó de algo que parece sangre y es de color rojo sangre, pero todavía no se sabe si es sangre. La quebrada quedó más roja que el Mar Rojo con las siete plagas de Egipto. No sé si la contaminación haya matado algún pez porque desconozco si allí vive alguno, pero sí es lamentable que mientras otras ciudades como Cali, Montería y Medellín hacen renovaciones urbanas con parques junto a sus ríos, nuestra quebrada sale del olvido cuando se convierte en vertedero.

Dijo Heráclito que nadie se baña dos veces en el mismo río. Acá parecemos empeñados en darle nuevos argumentos.

 

 

 

 

 


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