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¿Y es que el 2018 fue bisiesto?


Los años bisiestos tienen 366 días, cumplen años los nacidos el 29 de febrero; esto se repite solo cada cuatro años. El próximo será en 2020, la gente tiene la creencia de que un año bisiesto está plagado de malas noticias y aunque el 2018 que termina no es en realidad bisiesto, por las malas noticias que ha traído parece que lo fuera.

La paz, la mejor noticia que hemos tenido en años los colombianos, arranca a los trancazos y con golpes de parte de quienes son sus enemigos, tanto en el Congreso de la República como en el campo colombiano. Según la Defensoría del Pueblo, en tres años van 311 líderes asesinados en el país, la mayoría de ellos pertenecientes a las Juntas de Acción Comunal u organizaciones de víctimas. El departamento del Cauca es con mucho el más afectado, con 77 casos refleja la tenaz lucha de las comunidades indígenas por sobrevivir frente a los embates de las bandas criminales, los grupos disidentes de las Farc y las guerrillas del ELN, seguido por Antioquia (43 casos) que responde a motivaciones similares. Para estas comunidades la paz no ha empezado, incluso podría decirse que la amenaza ha empeorado con el acuerdo de paz.

Desde las leyes también se agrede al proceso de paz. Son permanentes las iniciativas que buscan deslegitimar las instituciones recién creadas como la Jurisdicción Especial para la Paz - JEP, la Comisión de la Verdad, la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas y el Centro de Memoria Histórica. Se les quiere prohibir a estas instituciones el acceso a la información que resultaría clave para ofrecer justicia, verdad y reparación a las víctimas del conflicto armado y a la posibilidad de que contemos con una verdad explicativa sobre lo ocurrido para garantizarle a las nuevas generaciones que una situación como la vivida en nuestro conflicto armado interno no vuelva a repetirse.

Se quiere evitar que los postulados a la JEP cuenten la verdad de los hechos ocurridos para proteger a terceros que no quieren participar de este proceso de reconciliación y se busca entorpecer la participación de los desmovilizados en los escenarios de la política, en una actitud mezquina que olvida que a todos los colombianos nos conviene tener a quienes hicieron la guerra en los escenarios del debate democrático, y no nuevamente en los campos y veredas sembrando el terror y el desplazamiento de familias campesinas.

El año 2018 mostró sus dientes en el escenario internacional, siguen las mareadas humanas tratando de cruzar el mar Mediterráneo para alcanzar el sueño europeo o las carreteras y ríos de Centroamérica para alcanzar el sueño americano, mientras los mandatarios en unos y otros países se deshacen en amenazas contra la gente pobre que solo está buscando un alivio para el hambre.

Mientras tanto, nosotros aquí, en el Magdalena Centro, seguimos trajinando por lo que creemos que es el camino correcto que le queda a la humanidad para superar las calamidades que le agobian. Nuestras organizaciones crecen y se fortalecen, nuestras lideresas siguen cosechando títulos y distinciones, nuestras familias siguen fortaleciéndose en la producción limpia y la soberanía alimentaria. Podemos disentir sobre las propuestas de desarrollo, pero siempre en actitud de diálogo. Nos preparamos para que posteriores confrontaciones se resuelva en la arena de la conversación social y el diálogo, cerrándole las puertas a las opciones de la violencia.

Nuestras instituciones privilegian el diálogo sincero con las comunidades, nuestros empresarios se acercan a los escenarios de conversación regional, nuestros hijos se acostumbran a estar en espacios de interlocución cordial y constructivo. El 2019 nos encontrará más fuertes, más unidos, más comprometidos con la justicia, la paz y la sostenibilidad.

Feliz navidad y un año nuevo de solidaridad y amistad.

 

Javier Moncayo Plata

Director Ejecutivo PDPMC


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