internacional |

La oposición se hace a pulso


Los esfuerzos de la izquierda (entendiendo izquierda en estas líneas como todo aquello que propone y lucha por alternativas que sirven de espada y/o escudo al grueso de la población), tendrán que ser siempre dobles o hasta triples: por un lado, desmentir a los manipuladores, a quienes llevan el poder en las garras y en el hocico y, por el otro, construir lo que se cree mejor, pero no como individuo sino como colectividad, alimentarlo, replicarlo.

Acercarse a esto y, mucho más, alcanzar algo parecido al equilibrio, evidentemente no es fácil, a veces por no saber cómo responder a la señal que anuncia la salida, otras, por desviarse de la pista o, en las más inconcebibles de todas las veces, por “desafortunados accidentes” que reclaman la vida antes de la línea de llegada.

El mundo parece no tener cabida sino para los que callan y asienten solo cuando es debido según las mismas normas de etiqueta que ordenan el mundo con tan indispensable majestuosidad, ¡Qué tal la señorita con sus mugrosos codos sobre la mesa! ¡Qué tal el fulano con su mugroso niño sentado en la silla del colegio junto al mío!

Hasta la salud pública nos pone a pensar en cómo controlar esta ‘psicosis colectiva’ -como muy bien la bautizó don Tulio Bayer-, esta negación a aceptar que nos devora el día a día, aplastados por un gobierno que de dignidad poco conoce, ¿estará muy afectada esa salud mental que aún no sale del rincón del castigo, del ostracismo crónico al que ha estado sometida?

Nada fácil ponerse de acuerdo en qué es mejor cuando hasta la imaginación con posibilidades de materializarse parece haberse anulado y esto se agrava cuando esos ojos imparpadeantes* y leales al atrincherado pasado, buscan cualquier caída o intento de caída, para apagar el mínimo rastro de lucidez.

Al menos los otros tuvieron la oportunidad de ver caminar a la izquierda ante sus ojos, los ojos colombianos seguimos esperando.

 

*Sin “tilín tilín” para que nada se escape de sus vistaS.


Powered by