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Jóvenes trabajan para la conservación del mono nocturno en Manizales


Doris Marcela Téllez

LA PATRIA | MANIZALES

Mientras las personas viven en la selva de cemento, ellos viven en los bosques de la ciudad. Siempre han estado y convivido cerca de nosotros. Sus colas y caras peludas son visibles gracias al esfuerzo de un semillero de investigación. Si los ve en la noche son ellos: los monos nocturnos.

Sebastián Bustamante, biólogo de la Universidad de Caldas, recuerda que un amigo le contó cuando encontraron electrocutado a un mono en el barrio Los Nogales, el 31 de diciembre del 2016. “Cuando llegan a una edad juvenil se separan de sus familias para buscar pareja o comida, es ahí cuando se aproximan a las zonas urbanas”, dijo.

Él lleva cuatro años trabajando con primates y asegura que tener bosques que limiten con la zona urbana se convierte en un riesgo, ya que puede generar que desaparezca una especie, lo que a su vez afectaría a otros animales que conviven en ese hábitat.

Por su parte, Juan Felipe León, estudiante de biología de la U. de Caldas, explica que el motivo por el que empezó a trabajar con micos fue la idea de cambiar la vieja escuela que muestra chimpancés y orangutanes de África. “Me gustaría que en los colegios mostraran imágenes del mono aullador, el nocturno, el oso anteojos, esto para lograr apropiarnos de lo que es nuestro”, afirma.

Sebastián y Felipe, en compañía de 22 personas integran el semillero de Primatología y Conservación de sus Ecosistemas de la U. de Caldas. Este grupo, liderado por el docente Héctor Ramírez, busca hacer educación ambiental y concientizar a personas sobre la presencia de estos primates en la ciudad.

Desde hace cuatro años trabajan con un enfoque investigativo y de impacto social con el que quieren que los ciudadanos conozcan a los monos y ayuden a su conservación. “La gente les ofrece banano, y no lo hacen a mal, pero ese tipo de alimentos genera cambios en su dieta que repercuten en su comportamiento habitual”, señaló Manuela Zuluaga, integrante del semillero.

Según sus investigaciones, que las personas les ofrezcan este tipo de frutas a los primates daña su función como dispersores de semillas en el bosque, ya que disminuyen su independencia a la hora de buscar alimento. Estas frutas alteran su ciclo alimenticio, hacen que dejen de consumir otras especies y pueden convertirse en una trampa para la caza.

Colomia tienen 38 especies de primates de las cuales 20 están amenazadas de extinción. En el 2017, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza catalogó al mono nocturno andino como una especie vulnerable. En Caldas hay seis especies de primates, de las cuales cinco están amenzadas de extinsión. De estas últimas, tres son de tipo endémico, es decir, que solo están en un territorio.

Una noche de observación

El trabajo de estos investigadores es como los monos: nocturno. Sus herramientas de estudio son unos binoculares, una linterna, el GPS y la libreta de apuntes. En la maleta el tinto no puede faltar, así como la comida y elementos para acampar.

El primer paso es el trabajo previo de campo. Averiguan sobre la ecología de la especie, del paisaje, investigan el lugar dónde podría estar y su demanda alimenticia.

Después llega la hora de la visita nocturna. Empiezan a las 6:00 p.m., momento en que el mono despierta. Llegan al dormidero de los micos, si lo tienen identificado, y empiezan a seguirlos. Ellos corriendo por el bosque y los micos trepando por los árboles.

Su búsqueda es silenciosa, por momentos apagan sus linternas y los empiezan a escuchar: su vocalización, el sonido de las ramas que tocan y el olor que emanan. Si de 6:00 p.m. a 9:00 p.m. no los encuentran, acampan hasta las 3:00 a.m., cuando vuelven a tener actividad.

Ellos van durante cerca de dos meses al bosque, antes de hacer observación. Esto tiene como nombre proceso de habituación y hace que los monos se adapten a su presencia y actúen de manera natural mientras los observan. En sus noches de observación han visto reproducción y parto de hembras.

El Nocturno

El Aotus lemurinus, más conocido como mono nocturno o marteja, es una especie de tamaño pequeño con cola larga peluda, ojos grandes y de color grisáseo con rojo y naranja. Su nombre viene del latín de aotus que significa sin orejas, esto por el pequeño tamaño de las suyas.

La familia Aotidae de monos nocturnos tiene 11 especies entre las que está el mono andino nocturno, que es nativo de las selvas tropical y subtropical de Sur y América Central. (Ver el mapa).

Estos primates no son netamente nocturnos ya que en sus ojos no tienen la estructura de un animal nocturno. Su actividad depende de picos de luminosidad, cuando sale la Luna llena es cuando son más activos. Tienen un gran sentido del olfato que es el que les permite seguir su camino cuando hay poca luz de Luna.

Curiosidades

*Los monos nocturnos se agrupan en tropas conformadas por hasta 6 monos entre padres y crías.

*El macho de la tropa es el que cuida a la cría: le ayuda a pasar de un árbol a otro, la carga y juega con ella. La mamá cumple, en su crianza, la función de amamantarla mientras es necesario.

*Estos primates son estrictamente monógamos. Están junto a su pareja hasta la muerte.

Comida

Los monos nocturnos tienen una dieta omnívora, es decir, que se alimentan tanto de animales como de plantas. Requieren de alimento que les dé calorías y por eso comen frutos carnosos, pequeños mamíferos, pequeños roedores, marsupiales, huevos de aves y largartos. La mayoría de los frutos que come son de árboles nativos como el higuerón y los dulumocos.

En Manizales

Según datos del semillero de la U. de Caldas, en la ciudad se ha reportado la presencia del mono nocturno en Monteleón, en los barrios Caribe, Bengala, Peralonso, Bosques del Norte, Capri y Palonegro. También se han visto en los barrios Los Nogales, Campohermoso, San Isidro, Alcázares y la reserva Río Blanco.

En sectores rurales: La Cabaña, El Arenillo y el Kilómetro 41 también se ha registrado la presencia de este primate. Corpocaldas comentó que estos animales están en casi toda la ciudad donde hay algún tipo de cobertura vegetal.

Óscar Ospina, profesional especializado del area de Biodiversidad y Ecosistemas de Corpocaldas, comentó que desde la corporación el trabajo con los monos nocturnos se ha limitado al control del tráfico ilegal de la especie y, en algunos casos, su rehabilitación.

Dato

Corpocaldas rescató 1.700 animales de varias especies, el año pasado.


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