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Jóvenes que dejan huella en la Ciudadela del Norte


MARTHA LUCÍA GÓMEZ

La Fundación Huellas de Vida da pasos desde hace 12 años para cambiar el concepto que se tiene en Manizales del barrio Solferino y de la Comuna Ciudadela del Norte, a la que pertenece.

Surgió en el 2006 como grupo juvenil de la Comuna para hacer saber que en Solferino también vive gente buena y pasan cosas buenas, no solo hechos violentos y de inseguridad. En el 2014 les dieron la personería jurídica y ya son una Fundación que realiza actividades sociales para jóvenes, madres cabeza de hogar y niños.

Andrés Felipe Marín es el presidente de Huellas de Vida, dice que tienen un grupo base de 37 personas entre 14 y 34 años.

Logros. Andrés Felipe señala que han logrado que los jóvenes piensen de otra forma, que se sientan ciudadanos participativos y críticos de su realidad. "La expectativa en el 2016 no era tan llamativa. Ahora, el 70% de los integrantes estudia una carrera universitaria o una tecnología en el SENA. Antes, veían la universidad como algo imposible, ahora es una opción".

¿Cuál ha sido el secreto de Huellas de Vida? Una labor social que incluye a la población como protagonista y le permite apropiarse del territorio para hacer lo que se propone en su beneficio.

Testimonio

Juan Diego Arango tiene 21 años, lleva 4 en la Fundación; es el fotógrafo de la entidad, estudia décimo semestre de Comunicación Social y Periodismo. Cuenta que se reúnen miércoles y viernes de 7:00 p.m. a 9:00 p.m. a definir los procesos, pero que tienen actividades todos los días.

Una es el programa Semilleros de Liderazgo, que son clases para niños que dictan los mismos jóvenes de la Fundación o estudiantes universitarios. Juan Diego menciona semilleros de vigías de la memoria para reconstruir la historia del barrio, en servicio social, fotografía, radio, redes sociales.

Solidaridad

"Hace muchos años, cuando se estaba construyendo el barrio, el padre Diego Rivera hacía la marcha del ladrillo con la gente, para recoger materiales de construcción y hacer la iglesia, las casas y la escuela. Quisimos rescatar esta estrategia y repetirla con el nombre de la marcha del huevo, que se hace dos veces al año o cuando vamos a hacer un evento especial con mucha gente y necesitamos recursos", explica Juan Diego.

Según Andrés Felipe, esta actividad busca fomentar los lazos de solidaridad. La próxima marcha del huevo será finalizando noviembre para recoger recursos que les permitan celebrar las vacaciones recreativas navideñas de por lo menos 350 niños de los barrios Solferino, Samaria, Portón del Guamo, Sinaí y Comuneros. "La consigna es que el regalo no es lo fundamental en diciembre sino compartir. La intención es que los niños aprendan a reconocer el territorio, a reconciliarse y a perdonar".

Que los visiten. Otro logro que señalan estos jóvenes es el proyecto Trazos de la Memoria, que busca hacer del Solferino un museo a través de expresiones artísticas, pues tienen varios murales que hablan de la historia de la Comuna, de la lucha de las familias. "Que la gente que estigmatiza y rechaza el barrio venga, lo recorra, vea los murales que hay, hable con la gente, conozca las historias de superación", dice Andrés Felipe.

"Venden el barrio como peligroso, le advierten a la gente que si viene, no traiga nada de valor, y cuando lo visitan piensan otra cosa. El año pasado tuvimos 37 estudiantes de la Universidad la Fontana (Estados Unidos) y se fueron asombrados", recalca Andrés Felipe.

Cómo apoyarlos. Luces por la Paz y la Reconciliación es el nombre de otro proyecto de la Fundación Huellas de Vida. Consiste en que madres cabeza de hogar y jóvenes desempleados de la Comuna elaboran faroles para los días del alumbrado a la Virgen, el 7 y 8 de diciembre, que venden a empresas de la ciudad. Con los recursos que consigan se les pagará a estas personas por su trabajo.


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