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Octavio Arbeláez, un caballero cultural


LISET ESPINOZA

LA PATRIA | MANIZALES

Octavio Arbeláez Tobón tiene 60 años  y dentro de poco le festejará en octubre los 50 años al Festival Internacional de Teatro de Manizales (FITM), evento cultural que revivió después de 10 años de quietud para recordarle a la ciudad, con tan solo 25 años, que había existido un festival tan grande que reunía a los mejores artistas de la dramaturgia.

Su vida cotidiana y profesional gira alrededor de la cultura. Leer, ver cine, teatro, escuchar música o ópera es su diario vivir esté de visita en una ciudad o de descanso.

Sin embargo, en su juventud se destacó por ser un excelente jugador de voleibol, deporte que practicó con su hermano Juan Diego y su amigo, el excongresista Luis Emilio Sierra Grajales.

Este último, afirmó que Octavio era dueño de un gran salto y unos reflejos excepcionales a la hora de jugar y fue quien le otorgó, el pasado lunes, la Orden del Congreso de Colombia en el grado de Caballero, en el Centro Cultural Rogelio Salmona de la U.de Caldas, en compañía de su familia y amigos, por la gestión cultural realizada en Caldas, en el país y en el exterior.

"Es un honor. Se reconoce una trayectoria y una carrera, pero para nosotros ha sido fruto de un trabajo con equipos y con un grupo de personas que creen en lo que hacemos. Hemos hecho propuestas a la ciudad, a la región y al país que han sido acompañadas por personas que apoyaron a alguien que tiene ideas que ahora son innovadoras, pero que en su momento eran locas", expresó Arbeláez.

Visión grande

Octavio es mucho más que el FITM, fue decano de la facultad de Artes de la U. de Caldas, director de Artes del Ministerio de Cultura, consultor del PNUD en el área de cultura y nuevas tecnologías, director del Fondo Interamericano de Cultura, ejecutivo del Congreso Iberoamericano de Medellín, entre otros cargos que lo hacen un hombre de peso en materia cultural.

Para su esposa, Aida María González Correa, que reconozcan su trabajo en Manizales es un orgullo. Calificó al padre de sus dos hijos como una persona maravillosa, con visión de futuro grande y amplia de la vida, con quien comparte el gusto por varias cosas. Lo que más llama su atención es que a través del FITM le apuesta a grupos nuevos y a propuestas innovadoras.

"Me parece emocionante que aquí conozcan y le hagan reconocimientos por la dimensión de lo que hace. Hasta hace poco lo conocían por el FITM, pero desconocían su labor por fuera. Era más conocido en el exterior y es maravilloso acompañarlo en este camino", indicó González Correa.

Quijote cultural

A la familia de Octavio siempre los unió el arte. Su madre, por ejemplo, les ayudó a él y a sus hermanos Julián y Juan Diego a elaborar las escenografías del primer FITM que hicieron en 1984.

"Siento un orgullo inmenso y sé que vienen muchas cosas más. Es un Quijote en el mundo de la cultura. Me desvinculé del Festival, pero sigo de cerca su difusión. Nunca dudé de su capacidad y siempre supe que sería una pieza fundamental para la cultura de Manizales y de Latinomaerica. Creí en él no porque sea mi hermano mayor, sino porque le veía liderazgo", dijo Juan Diego Arbeláez Tobón.

Motor de Cambio

Si alguien ha sido testigo de la trayectoria de Octavio, son sus cuatro hijos. Camilo Arbeláez González, uno de ellos, estuvo en el homenaje y definió a su padre como una persona cariñosa y que a pesar de sus largos viajes siempre está con ellos para apoyarlos.

"Es un orgullo muy grande porque lo hemos visto trabajar incansablemente por el sector cultural que, como él lo dice, es un motor de cambio y un elemento transformador para el país y para el mundo. Impulsa el sector, cree en el poder de la cultura y ver su labor desinteresada por ayudar a los artistas a salir adelante con sus proyectos artísticos y culturales, me llena de orgullo. A mi papá lo siento orgulloso. Sus amigos nos conocen antes de que nos presente porque siempre nos menciona".

Hombre solitario

Wilson Escobar, docente de la escuela de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Manizales, manifestó que Octavio es un hombre solitario porque está lejos del carácter y de las potencialidades que tiene un gestor cultural normal. Según él, tiene una intuición profunda en cómo ve eventos, procesos culturales y en las rutas de éxito o de realización de emprendimientos del sector.

"Comienza inventando los mercados culturales artísticos, empezando por las artes escénicas. En América Latina nadie hablaba de eso. Migra al terreno musical, un sector desconocido para él en términos de gestión, llega, propone y plantea plataformas locales, luego Latinoamericanas y después europeas. Ahí el resto de gestores se dan cuenta de que él tiene una enorme capacidad de visión, gestión y de gerencia de ideas".  

Generoso

El escritor Octavio Escobar añadió que Arbeláez, como amigo, se caracteriza por su generosidad, alegría e ironía. Sin duda cree que la labor que desempeña ha sido un factor de desarrollo en la cultura en muchos aspectos en Manizales. "Consiguió que muchas personas trabajemos alrededor de unas empresas comunes lo cual es difícil en un medio donde hay muchos celos, entonces la generosidad y modestia de Octavio permiten que muchos se reúnan y trabajen por proyectos importantes para la ciudad".

Ícono Latinoamericano

El nombre de Octavio Arbeláez Tobón marcó un hito en la ciudad para el exrector de la U. de Caldas, Felipe César Londoño, quien se siente parte de la escuela de la visión cultural y artística de Octavio porque varios de los programas culturales de universidad fueron cimentados por él.

"Primero sembró una semilla que hoy se refleja en su gestión de los 50 años del FITM, pero impulsó otros eventos culturales que son reconocidos en otras partes del mundo. Es un ícono latinoamericano de producción cultural en Colombia, Europa y Asia. Para Manizales es un referente importante, un embajador de ciudad y dejó huella importante en la U. de Caldas".

Añadió que como amigo es una persona generosa a la hora de compartir su conocimiento, abierta a escuchar y no le gusta figurar por lo que poco se le ve en discursos y en eventos que produce o dirige. Sin embrago, le gusta estar atrás, darle protagonismo a su equipo de trabajo y en ese sentido sabe, según Londoño, que el protagonismo lo tienen la gestión y los artistas que hacen posible la creación cultural.

Mente visionaria

Para Clara Lucía López de Estrada, directora ejecutiva del Centro Colombo Americano de Manizales, Octavio es una persona capaz de construir desde una mente visionaria, brillante y clara lo que necesita el sector. "Los procesos culturales necesitan liderazgo y sin el de él no hubieran sido posibles", apuntó.

 

Otros reconocimientos

La gestión cultural del manizaleño Octavio Arbeláez Tobón, abogado con estudios en posgrado en Filosofía y Marketing Cultural, también ha sido reconocida con la Mención Internacional al Mérito de la Sociedad Internacional de las Artes Escénicas y el Primer Premio Glommnet, entregado por la Red Mundial de Mercados de la Música con sede en Seúl.

 

Servidor cultural

Actualmente Octavio Arbeláez Tobón es presidente de la red de promotores culturales de Latinoamérica y el Caribe (Redlat Colombia), director de Circulart, director artístico del Festival Internacional de las Artes de Costa Rica, miembro fundador de la Red eurolatinoamericana de artes escénicas (Redelae), director del mercado cultural Mapas de Tenerife (España) y durante 35 años, director del FITM.


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