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Don Ancízar, el comerciante de hierro


Freddy Arango

LA PATRIA | Manizales

Hace medio siglo don Ancízar Gómez decidió renunciar a la construcción. Por eso, vendió su casita y su carro. También retiró 30 mil pesos que tenía ahorrados. En mente tenía el negocio que cambiaría su vida: la chatarrería.

Un día llegó a la Galería a comprar varillas para un tanque de abastecimiento de agua que construía en el barrio San José. “Me pidieron a tres pesos el kilo. En ese momento entraron con la misma varilla que necesitaba y preguntaron a cómo pagaban el kilo de varilla. -

Lo siguiente lo terminó de motivar. El dueño de la chatarrería pagó a 50 centavos el kilo. “Entonces pensé: ¡qué negocio tan bueno este! Me fui, terminé el tanque y regresé a los dos días a la Galería”.

Recuerda que empezó a visitar las tres chatarrerías que existían (ahora son cerca de 300). “Me metí a una y me puse a mirar una y otra cosa a ver cómo era el negocio hasta que conseguí un local donde era la antigua Milagrosa. Lo alquilé a 200 pesos el mes y ya había visto una báscula en 600 pesos”.

Luego se fue para la Caja Social de ahorros y retiró dos mil pesos, pagó cinco meses de arriendo. Al día siguiente le hicieron un aviso que decía: Se compra chatarra, cobre, aluminio, hueso, materiales de fundición.

“No conocía ese material, pero todo eso se compraba. Me agarré a comprar y se me acabó la plata y como al mes no tenía un peso. Un amigo me prestó 10 pesos y con eso tuve para irme para adelante”.

Don Ancízar añade que compró y compró todo lo que llegaba hasta completar el primer viaje. Sin embargo, no tenía a quien vendérselo. “Me fui para donde un señor que se llamaba don Alonso Giraldo, le conté el cuento y me compró la chatarra. Me ayudó mucho”.

En el local de don Ancízar, en la calle 22 numero 15 - 36, es decir, en el corazón de la Galería, trabaja con tres personas en jornada continua de 8:00 a.m. a 6:00 p.m. Con este negocio levantó a sus 7 hijos.

El señor, todo un emprendedor: concluye: “Ya conseguí con que irme a descansar, ya con 80 años encima tengo un almuerzo adelantado. Que va uno a pensar en más negocios y primero era muy fácil conseguir trabajadores, pero ahora es muy difícil la gente se volvió muy pinchada”.

 

Fui el primero que empezó en Manizales con el negocio de materiales de segunda hace 55 años. Ahora hay unos 20 en la Galería.

Aquí se compra varilla, cobre, aluminio, antigüedades por pieza o por kilos, materiales, ángulos, laminas. Fabrican ventanas, puertas con materiales de segunda con la lámina que entra.

La gente viene y compra ventanas y puertas para sus fincas. Mientras en el mercado nuevas valen 250 mil pesos, aquí le cuesta un promedio de 120 mil pesos.

Vendemos antigüedades, cantinas a 100 mil pesos las compran de segunda para pintarlas y decorar las fincas, rines, espejos, campanas ,balineras ,estribos,

Uno de los artículos mas costosos que tiene hace 30 años en el negocio es una olla de cobre gigantesca. Cuentan que era de los Gómez Arrubla que la utilizaron con otras hace 80 años para sembrar matas en la parte de afuera de la casa.

Joyeros, ceniceros, chocolateras de cobre, espejos, candelabros, Aquí vienen señoras de los costureros a comprar antigüedades para decorar.

“Hace 41 años regalé una caneca llena de plata para el hospitalito. Se me accidentó un hijo de un segundo piso. Lo cogí, me lo llevé para allá , pues se hizo tremenda cortada en la espalda. Estaba muy preocupado, pero salió el médico y me dijo que no había sido tan grave. Me vine para la casa y de lo contento me puse a tomar aguardiente y había una caneca grande de hierro. Prometí que la primera venta que se hiciera todos los días se echaba en esta caneca. Que cuando la llenáramos se la regalamos al hospitalito. Se le puso un letrero: Obsequio chatarrería La Gaviota al hospitalito infantil, el día que la llenamos un 20 de diciembre la a llevamos. Así salió publicado en LA PATRIA.


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