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A Diana y a Valentín nadie les quita lo tangueado


LISET ESPINOZA

LA PATRIA |MANIZALES

Ella, Diana Paola Franco, de 22 años. Él, Valentín Arias, de 24. Se conocieron en la Academia de Baile Unión Latina y, aunque movían sus cuerpos en ritmos distintos, el baile los juntó para danzar un tango más en el Buenos Aires querido de Carlos Gardel, y convertirse en los subcampeones mundiales de Tango en Argentina.

Inspiración

Diana baila tango desde hace 16 años. Sus inicios se remontan a su escuela cuando la invitaron a clases para aprender este género que no era desconocido para ella, pues sus padres escuchaban una que otra melodía.

“Me interesó. Le pedí permiso a mis papás y aceptaron. Siempre me han apoyado y, desde que aprendí el primer paso (la baldosa de seis), me envolvió este baile. No se trata de memorizar pasos, sino de sentir lo que bailas, es decir, que con solo ver bailar una pareja te provoque llorar o abrazar. Hemos tenido la fortuna de que el público nos aplauda de pie y llore. Eso es muy bonito para nosotros, porque lograrlo significa que lo hicimos bien”.

A los 9 años ingresó a la Academia de Baile Unión Latina de Jhon Freddy Ríos, que practica todos los ritmos y, al culminar la secundaria, se enfocó en el baile como una profesión. Sin embargo, sus logros en las competencias no fueron por el tango, sino por la salsa.

“Empecé compitiendo en salsa con mi pareja de baile de ese entonces y fuimos campeones, pero él se fue y dio la casualidad de que Valentín también quedó sin pareja. Freddy vio futuro en nosotros y nos unió. Como Valentín siempre ha bailado tango, me acoplé a su baile”.

Desde entonces, han representado a la ciudad y al país tres veces en Buenos Aires (Argentina). La primera vez ocuparon el quinto lugar, la segunda; el tercero, y la última, quedaron de segundos.

Para esta entrenadora de baile, los tangos no solo la invaden de emoción, también la exaltan como bailarina. Su canción favorita es Inspiración, un tema dedicado a los seres fallecidos. Aún sigue dando pasos de salsa, pero cuando se trata de competir Diana es solo tango.

Quejas de bandoneón

Valentín le atribuye a su madre su pasión por el tango, una enamorada de la música Argentina. Ella se lo inculcó y lo inscribió en una escuela de baile cuando era niño.

“Las primeras veces lloraba porque no me gustaba, sentía que era para viejitos, pero luego formó parte de mi vida y hasta hoy dependo del tango totalmente, es algo que me corre por la sangre. Después ingresé a la academia de Freddy y ahí vi el baile como una carrera”.

Para este entrenador de baile y de zumba, bailar tango no es sencillo porque nunca se termina de aprender, pues cambia la forma de abrazar y de bailar debido a otras técnicas como la danza contemporánea, el ballet, entre otras.

Inspiración para Valentín también es significativo, porque los dio a conocer en la final de una competencia hace dos años, y hace uno les regaló un tercer puesto.

“Hemos participado en Manizales, Medellín y Cali. En tres ocasiones fuimos campeones nacionales de tango y desde hace tres años vamos a Buenos Aires. Sin duda la competencia de este año fue la más importante porque quedamos subcampeones. Ese día sentimos ansiedad y nervios, porque pararse en un escenario no es fácil. Además, estar al lado de las mejores parejas del mundo te permite aprender, formarte y crecer”.

Dice que con su pareja hay una conexión fuerte que permite, a medida que bailan, transmitir emociones y sensaciones. Por eso, a la hora de una competencia no piensan solo en el tema, sino en la historia que quieren contar para elegir el vestuario indicado. Por tradición, según Valentín, el hombre debe ir de negro.

"El tango es el ritmo que escucho y me eriza. Quejas de bandoneón fue la canción que bailamos en el estadio de Luna Park de Argentina. Contamos en cada paso nuestra amistad, pero lo más emocionante fue que mi madre estaba entre los espectadores".

Homenaje

El pasado 25 de agosto, Diana y Valentín fueron recibidos en la Calle del Tango de Manizales como ganadores. Su director y coreógrafo, Jhon Freddy Ríos, preparó un show con bailarines, quienes, además de moverse al ritmo del tango, les obsequiaron claveles por su desempeño en Argentina.

"No esperábamos ese recibimiento. Nos arreglamos porque nos dijeron que teníamos una presentación. Fue un homenaje lindo y emotivo. Es enriquecedor que valoren lo que hacemos", aseguró Valentín.

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