entretenimiento |

17 horas de canto en la celebración del Día de la Madre


MIGUEL ORLANDO ALGUERO

LA PATRIA | MANIZALES

"Cantarles a las mamás es una maratón. Son 28 serenatas desde las 10:00 a.m. del domingo hasta las 2:00 o 3:00 de la madrugada del lunes", comenta Johan Manuel Delgado, director del Mariachi Huasteca, mientras se viste de charro azul y embetuna sus botas para salir al ruedo.

A las 9:30 a.m., en una habitación de la sede del grupo, ubicada en la Avenida Santander con calle 51, los músicos afinan los instrumentos y preparan detalles del repertorio.

El traje de los charros, originario de Jalisco (México), consta de chaqueta corta, pantalón ceñido y entallado, camisa blanca, botines y corbata de rebozo.

Julián, violinista, dice que antes eran 48 horas de serenatas. "Pasábamos de largo de sábado para domingo, pero el Día de la Madre también es nuestra fecha. Les regalamos las mejores letras musicales". De fondo una imagen de la Virgen de Guadalupe y un trofeo del primer puesto del mano a mano de marichis en Manizales.

La buseta Nissan Urvan llega a las 9:38 a.m. Johan Manuel les da indicaciones a los 11 músicos y exclama: "¡vamos muchachos!".

Para la mamá

La primera parada es en el restaurante Harry, hacia la salida antigua a Chinchiná. Allí los esperan doña Mimí y sus dos hijas, Carolina y Patricia, quienes le prepararon una sorpresa.

Del vehículo bajan tres violines, una vihuela, una guitarra, dos trompetas, luego la consola de sonido, un micrófono y el amplificador. Apenas tocan el suelo cantan.

Yo sé que no hay en el mundo

amor como el que me das

y sé que noche tras noche

va creciendo más y más

Deja que salga la luna, tema que han interpretado Pedro Infante y José Alfredo Jiménez, es la primera canción a petición de Carolina y Patricia.

Mientras suenan los instrumentos, doña Mimí llora de alegría y sus hijas aplauden. Johan Manuel afirma que cada serenata la componen siete canciones y tiene un costo de $320 mil.

Samira Duque, Juan Daniel Buriticá y Javier Serna intercalan las canciones: Para siempre y Qué de raro tiene, de Vicente Fernández; En tu pelo, de Javier Solis; Este es mi regalo, de Miguelito Miguel, y La Malagueña, de Pedro Galindo.

Pasan 20 minutos de sonidos. Doña Mimí pide la canción Me nace del corazón (Juan Gabriel) para culminar el repertorio. "Esto me llegó al alma. Qué bonito día de madres", expresa.

Para la abuela

La siguiente estación es una casa campestre en La Florida (Villamaría). En el recorrido Javier narra que lo más duro es el desgaste físico. "El cansancio nos supera, pero nos toca sacar sonrisas, motivar con aplausos y dar lo mejor para que la madres se sientan halagadas".

A eso de las 10:50 a.m. los músicos se bajan de la buseta y caminan para llegar hasta la vivienda. Luisa, Ángela y Julián tocan los violines; Jhon Édison, el guitarrón; Fredy, la guitarra; Hernán y Damián, las trompetas, y Johan Manuel interpreta la vihuela.

Entran y entonan Mamá vieja de Los Visconti.

Ella me dio el permiso que yo pagué con mil besos

y enderecé por la senda con mi bagaje de sueños.

Mamá vieja, yo le canto desde aquí,

esta zamba que una vez le prometí.

Doña María Edelmira suelta una lágrima; sus 12 hijos y nietos aplauden. Ella sentada en una silla, al pie de la puerta de la cocina, escucha atenta las demás canciones.

Enseguida, Javier le canta de rodillas Ella es mi abuela, canción que compuso Juan Daniel para esta fecha. Los arreglos son del Mariachi Huasteca.

Ella es amor y dulzura,

ella es ternura y pasión,

sus manos fueron la cuna

de mi triste corazón.

Ella es mi abuela, ella es mi madre,

ser tan perfecto.

Las demás canciones son: Regalo de un hijo, de Yolanda del Río; A la sombra de mamá, de Leo Dan; Madrecita ideal y Los versos a mi madre, de Julio Jaramillo. La ñapa, que canta Samira, con su vestido marrón y unas flores rojas en su cabeza, es Señora señora de Denisse de Kalafe.

Para las tías

El viernes fueron 10 serenatas y el sábado, 20, recuerda Johan Manuel, quien resalta que el mariachi lleva 23 años cantando y es reconocido en Manizales por su tradición.

El recorrido continúa y el siguiente lugar es la casa de Clarisa Velásquez, ubicada en la carrera 4A con calle 2 en Villamaría. Son las 11:20 a.m. El plato de entrada es Aunque no sea Mayo, interpretado por Gabriel Arriaga y Vicente Fernández.

Vengo a decirle que

es mi reina consentida,

que su cariño me alimenta y me da fe,

que su consejo es mi tesoro en esta vida.

Juan Daniel, en la puerta de la casa junto con los trompetistas, comenta que para afrontar toda la jornada hace ejercicios de técnica vocal, toma agua y miel.

En la pared de la sala hay un cartel que dice: "Feliz día queridas madres, las amamos". Alrededor de una mesa, donde hay rosas rojas y una torta, aplauden Jorge y Paula, hijos de Clarisa, y las tías: Francia, Esperanza, Clemencia y Fabiola.

Los músicos entonan: En vida, de Segundo Rosero; Esa es mi madre, de Garzón y Collazos; Te lo pido por favor, de Juan Gabriel, canción que le dedicó Jorge a su mamá; El camino de la vida, de Héctor Ochoa. Terminan la serenata con Los Versos a mi madre.

Mi madre es un poema

de blanca cabellera,

que tiene a flor de labios

un gesto de perdón.

La jornada sigue. Villa Café es la siguiente estación. Javier, uno de los tres cantantes, asegura que la serenata es el detalle más bonito, "porque los regalos se dan en vida".

Llueve, bajan rápidamente del carro y suben al tercer piso de la casa de Lucero López, ubicada en la carrera 8 con calle 57D. Un mensaje escrito en un globo dice: "Mi mamá es la reina".

Samira canta la primera canción, Regalo de un hijo.

Madrecita de mi vida yo te doy mi corazón,

y te pido madrecita que me des tu bendición.

Mis palabras son humildes, mi canto es una oración,

con un beso yo te entrego alma vida y corazón.

El resto del repertorio lo componen: Mamá vieja, Madrecita ideal y El camino de la vida. Lucero, entre el llanto, agradece el detalle y pide para todos la bendición, mientras que los mariachis empacan para seguir regalando canciones.


Powered by