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El tictac del reloj de la Universidad Autónoma de Manizales


Margaret Sánchez
LA PATRIA | MANIZALES

Tictac. Segundo por segundo. Tictac. Oscila el péndulo. Tictac. Gira la rueda de escape. Tictac. Se mueven los engranajes. Tictac. Giran las manecillas. Tictac. Son las 2:30 de la tarde. Tictac.

El sonido surge del reloj mecánico, de color negro y dorado, ubicado en el centro de la cúpula de la estación del ferrocarril de la Universidad Autónoma de Manizales (UAM), después de ascender 80 escalas.

Está allí desde hace 91 años, según la fecha marcada con carbón en una pared: 21 de diciembre de 1927, año en la que construyeron la estación. Su marca, desconocida, se identifica con la figura de un búho en el péndulo.

¿Cómo llegó? Hay dos teorías, según el sitio web de la UAM: las piezas las enviaron por barco desde Europa. La otra es que desde el Viejo Continente llegaron los planos y acá lo armaron.

Desde hace 31 años hay algo claro, Eugenio Ospina Salazar es el encargado de ponerlo a punto: “El reloj trabajó 27 años y permaneció quieto otros 27”.

Hace 50 años Eugenio llegó de Aranzazu a la capital de Caldas, donde aprendió a reparar relojes de péndulo, desde los de casa hasta los de iglesias y edificios como el de la Autónoma.
Suenan tres campanadas, el sonido se pierde por el ruido de los carros y las obras en la glorieta. El reloj en sus cuatro caras marca las 3:00 de la tarde.

¿Cómo da la hora este reloj? Ospina Salazar cuenta cómo funciona, cómo se repara y dónde hay más de estos aparatos en la ciudad.

Así funciona
El reloj está compuesto por un sistema de engranajes, piñones, lastres (pesas), cables y péndulo. Están hechos de hierro, acero, bronce y madera.

El péndulo es un peso suspendido de una lámina de metal que oscila en el aire. Para el balanceo suave depende de la longitud, un peso en la punta y la fuerza de gravedad.

La temperatura y el viento hacen que el reloj se adelante y se atrase, porque el calor expande el peso del péndulo y el frío lo contrae, para eso hay que ajustarlo. Al bajarle de peso, oscila más lento, si se le aumenta, es más rápido.

El escape de áncora es un mecanismo que permite que por cada oscilación del péndulo, el reloj tenga un avance fijo, por cada movimiento la rueda avanza un diente, de aquí surge el sonido característico tictac. Por la forma oblicua de los dientes, le da un impulso adicional para compensar pérdida de energía por el rozamiento.

La energía al sistema mecánico la aportan tres lastres o pesas de entre 75 y 150 kilos colgadas en la parte alta de la cúpula por una cuerdas de acero (como en los relojes cucú), conectadas al sistema de engranajes y enrolladas en tres carretes, de izquierda a derecha están: una para los cuartos de hora, la central para los minutos y otra para las horas.

Las cuerdas se enrollan con una manivela para subir los lastres, esto se hace cada tres días o 72 horas. Si la del centro se deja desenrollada, el reloj se detiene.

Cada vez que los engranajes giran suben una palanca que libera el freno de viento y marca los minutos, los cuartos de hora y las horas.

El cable del minutero reparte el movimiento a un sistema de transmisión ubicado en el parte superior de la cúpula, que emite el horario a las cuatro caras del reloj que están en el exterior.

Hay dos campanas, conectadas con cables: una grande (sonido grave) y una pequeña (sonido agudo). La primera suena para indicar la hora, y la segunda emite un tañido cada 15 minutos.

El mantenimiento

Al reloj le hacen mantenimiento cada dos o tres años, explica Eugenio Ospina Salazar, quien tarda unos 20 minutos para desarmarlo y dos días en ponerlo a punto. Durante ese tiempo, limpia el polvo, que con el tiempo se pega y se endurece, engrasa y pinta las piezas. Para esto utiliza un cepillo de acero y varsol, además de su destreza, lógica y afecto.

Las piezas tienen unos puntos que orientan a Eugenio para saber dónde van ubicadas dentro del sistema de piñones y engranajes, y que al final las manecillas den la hora indicada.

Otros relojes

Eugenio Ospina Salazar cuenta que ha reparado los relojes mecánicos de las parroquias de Nuestra Señora del Rosario, en Chipre, que contaba con un carrillón (mecanismo similar al de las cajas musicales) que hacía sonar el Ave María cada seis horas desde las 6:00 a.m.; Sagrado Corazón de Jesús, de Los Agustinos; el del Templo San José, en Pácora, y el de Bellas Artes, de la Universidad de Caldas. Precisa que el reloj de la Catedral de Manizales es electromecánico.

El reloj tiene cuatro esferas o caras. Tiene dos manecillas y los números en romano, el 4 está escrito IIII, y no IV.

 

 

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