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Ciencia y Colombia en los ojos de Rodolfo Llinás en su visita a Manizales


Carlos Urrego*
LA PATRIA | Manizales

A sus 84 años recién cumplidos, el neurofisiólogo Rodolfo Llinás Riascos sigue dando de qué hablar.

Entre martes y miércoles realizó dos conferencias en Manizales. La primera en el Teatro 8 de Junio de la Universidad de Caldas, le habló a unos 900 asistentes sobre la relación entre la evolución del universo, la biología y la consciencia como una propiedad de la materia, no solo de los humanos.

La segunda, más íntima, con cerca de 25 personas en el Recinto del Pensamiento, presentó resultados de sus estudios para hacer diagnósticos médicos a través de los campos magnéticos del cuerpo, lo que se conoce como magnetoencefalografía.

El científico colombiano, quien recibió en noviembre el premio Ralph W. Gerard en neurociencia, habló acerca de sus investigaciones, de Colombia y de la pregunta que aún no ha podido resolver: ¿cuál es el funcionamiento de la consciencia?

De la electricidad al campo magnético

Un campo de estudio por más de 25 años de Llinás ha sido la magnetoencefalografía. Un método que traduce las corrientes eléctricas del cerebro en magnéticas, lo que brinda su ubicación exacta en tiempo real. Se puede ver el lugar en donde un estímulo, por ejemplo la presión en un dedo, se manifiesta en el cerebro y por dónde se traslada para generar esa sensación.

Gracias a estas investigaciones se encontró que la consciencia va a un ritmo, a una frecuencia de 40 hertz. Cuando no está en ese rango se genera lo que se conoce como disritmias tálamocorticales, afecciones relacionadas al tinnitus, depresión, esquizofrenia, entre otras. Llinás ha desarrollado métodos para tratar estas afecciones con pulsos de ultrasonido.

Incluso pudo comprobar, hace un tiempo ya, que “las palabras cambian la función cerebral”, haciendo alusión a la psicoterapia.

En Manizales presentó sus avances con este tema. “Es perfectamente nuevo. Cuando lo he mostrado la gente queda boquiabierta. Me preguntan si es verdad y les digo que claro que es verdad que no echo paja. La parte no cerebral va a ser sumamente importante. Se pueden hacer registros en fetos, de modo que se está abriendo un nuevo campo del diagnóstico médico”, explicó el doctor en neurofisiología de la Universidad Nacional de Australia.

En su presentación mostró que esta misma técnica no solo funciona en el cerebro sino que ha podido generar imágenes de los campos magnéticos del cuello, de los músculos de los dedos al hacer algún movimiento e incluso la ubicación de dolores o fibromialgias. Está próximo a publicar estos resultados.

“Esto creo que es lo más importante desde el punto de vista práctico que yo he hecho”, afirmó.

Sobre la pregunta difícil

Entre los múltiples aportes de Llinás a la ciencia se encuentra su incesante búsqueda por entender qué es y cómo funciona la consciencia. Entre un fino humor, su traje, corbata y maletín negro, todo el tiempo piensa en esta cuestión.

“La pregunta sigue siendo la misma que he tenido durante muchos años y es la naturaleza de la cognición. Aprendí cómo se genera, aprendí que es calciodependiente pero el coroto, el centro no es fácil de definir. La pregunta básica es ¿a qué se parece la consciencia? y resulta que siempre saco la misma conclusión: no sé”.

Entre sus hallazgos se encuentra el canal P, un tipo de canal de calcio que se considera como el camino por el que atraviesa la consciencia, sin este no hay interpretación de sí mismo ni elementos para tomar decisiones. Se deja de ser. Lo interesante es que no solo existe en el cerebro, también lo tienen el sistema digestivo y las plantas, lo que le genera más preguntas.

“El calcio fue para la célula eucariota lo que el fuego fue para los humanos primitivos”, le dijo al periodista Pablo Correa en el libro La pregunta difícil.

“Con este descubrimiento no he podido moverme ni una micra en entender más allá porque no sé a qué se parece la consciencia, ¡horror de horrores!”.

Otro de sus hallazgos es lo que se conoce como la Ley de no intercambiabilidad o Ley Llinás. Imagine que el cerebro es una orquesta musical. El director es el tálamo, una estructura que interviene en cómo entendemos el mundo a nuestro alrededor, y los diferentes tipos de neuronas son los músicos. Encontró que si una célula nerviosa oscilaba a cierto ritmo, significaba que otras también lo harían. Músicos con el mismo instrumento tocando la misma nota. Las neuronas tienen unas firmas eléctricas, es decir, que tienen una función, una propiedad intrínseca como lo ha denominado.

Esto quiere decir que quien toca el trombón no puede interpretar el triángulo, este postulado cambió la forma de entender cómo funciona el cerebro.

Colombia y el mundo

Nuestro país ocupa el segundo lugar en biodiversidad del mundo. Cuenta con casi 57 mil especies registradas y cerca de 10 mil endémicas, y Llinás lo tiene claro, por eso criticó el presupuesto para la ciencia e investigación en el país.

“Es muy triste porque particularmente Colombia tiene una riqueza biológica increíble y no aparecen el interés ni los dineros. Los recursos que se dan son de subsistencia no de desarrollo y de subsistencia mala. Debería ser de por lo menos el 2% del PIB (para la ciencia)”. Además hizo un llamado para aprovechar esa riqueza antes de que otros lo hagan primero.

Enfatizó en la educación y el modelo que propone para el país, el cual se basa en la integración de procesos y de conocimientos para que el estudiante sepa cómo aplicarlos a la vida.

“Sigo tratando y el Gobierno sigue diciéndome vamos a ver, vamos a ver. Ya se ha dicho, lo vengo diciendo desde hace 20 años: educar sin contexto no sirve porque la gente no se acuerda de las cosas. Si no se les da una razón para tenerlo en la cabeza, no hay nada. Se recuerda un 18% de lo que estudiamos, ¡qué horror, qué pérdida tan absurda de tiempo!”. Lo dijo Llinás, quien en el colegio ocupó el puesto 18 entre 22 estudiantes y su mejor nota fue en religión –hoy en día es ateo-.

Sobre Manizales

Foto | Darío Augusto Cardona | LA PATRIA

Rodolfo Llinás participó en la celebración de los 10 años del Instituto de Ciencias Sociales y Humanas de la U. de Caldas invitado por el Doctorado en Estudios Territoriales. 

“Increíble, estoy absolutamente aterrado de su belleza e inteligencia, no me imaginé. Aterrorizado de manera positiva, ¡qué cosa, qué progreso tan jodido! Estoy muy feliz. Haber venido es de las mejores cosas que me ha pasado en muchos años”.

Como despedida, Llinás preguntó si la U. de Caldas le recibiría un regalo y de paso desea revisar la posibilidad de trabajar conjuntamente con Suma (unión de universidades de Manizales) en alguna investigación.

“Lo más importante que tiene Colombia son los colombianos y vea cómo me los maltratan”.

Política y mundo

¿Qué piensa de gobiernos como los de Bolsonaro, Trump o Duterte que niegan el cambio climático y disminuyen recursos a la ciencia y la educación?

Respondió que este problema está en el papel preponderante del dinero en la sociedad. “Pocas veces he visto gente tan incapaz como algunos de los presidentes de algunas repúblicas”.

Recordó que cuando era niño, su papá le contaba que un pan en la Alemania de la Segunda Guerra Mundial costaba 5 millones de marcos y que la gran diferencia es que uno era papel y el otro, comida. “No se puede cambiar vida por dinero, pero eso se ha olvidado”.

“La vida es barata, ¡qué cosa más increíble! Lo más perfecto que tenemos es barato, nos da el precio de lo que somos”.

*Docente del Programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Manizales. Editor de la Revista Eureka.

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